IBIZA | PEP RIBAS
El salón de plenos del Ayuntamiento de Sant Josep se llenó al completo la noche del jueves para acoger una reunión de usuarios de casetas varadero, preocupados por el futuro de estas instalaciones ante la política de la Demarcación de Costas, que ha empezado a derribar varaderos en diferentes zonas de la isla. Ya recientemente se habían celebrado otros encuentros similares en un restaurante de es Port des Torrent y el alcalde ofreció la sede consistorial para futuras reuniones.
El alcalde de Sant Josep, Josep Marí Ribas, Agustinet, presidió la sesión, junto a la consellera insular de Patrimonio, Marga Torres, y el director de Patrimonio, Josep Maria López Garí. Les acompañaban también varios concejales del equipo de gobierno y la portavoz de la oposición del PP, Encarna Castro.
La reunión duró unas dos horas durante las cuales los usuarios de casetas varaderos plantearon sus dudas y se interesaron por la posibilidad de preservar estas instalaciones a través de la Ley de Patrimonio o bien de conseguir alguna concesión administrativa por parte de la Demarcación de Costas.
Los responsables del Consell explicaron las competencias de la institución en este ámbito y las posibilidades de declarar zonas de interés etnológico a través de la Ley de Patrimonio, mediante expedientes como el que se ha iniciado ya en sa Caleta. Ese caso conllevaría la posterior redacción de un plan especial para la zona, que tendría en cuenta todas las instalaciones existentes y la posibilidad o no de su permanencia.
El alcalde instó a una representación de los usuarios de casetas a reunirse con representantes de Costas con el fin de poder plantear todas las dudas y buscar alternativas a la posible demolición de esos elementos emblemáticos de la isla.
Asimismo, Agustinet anunció que el pleno aprobará una moción para hacer un catálogo de las casetas varadero existentes en la costa del municipio. El PP, en la oposición, también ha presentado una propuesta de acuerdo sobre ese particular.