IBIZA / VICENTE VALERO
Coincidiendo con el primer aniversario de la muerte del pintor ibicenco Vicent Ferrer Guasch, la editorial Moll, de Palma, acaba de publicar ´Calç i memòria´, un libro en el que la pintura y la poesía conversan con intimidad y admiración mutua. La pintura, claro, la ha puesto Ferrer Guasch, con 32 reproducciones de sus obras, mientras que de la poesía se ha ocupado Nora Albert (seudónimo de Helena Alvarado), poeta y profesora catalana que reside en la isla desde hace doce años.
El libro surgió como iniciativa de la escritora cuando una tarde entró en la Galería Berri de Sant Agustí, donde el pintor ibicenco tenía en esta sala dirigida por Gastâo Heberle una de sus habituales exposiciones Allí encontró «un estilo propio e inédito, que tendía a la esencialidad y que se había ido depurando a lo largo de muchos años». A aquel deslumbramiento inicial siguió la propuesta de escribir poemas para aquellas obras, propuesta que el pintor aceptó inmediatamente.
Se trata, por tanto, de un proyecto que Ferrer Guasch pudo seguir con interés durante el último año de su vida y en el que participó activamente con sus obras, aunque por desgracia no tuvo tiempo de poder verlo hecho realidad. Los 32 óleos reproducidos en el libro llevan su sello personal: arquitectura blanca, cielos azules, líneas y sombras, mucha luz. Ferrer Guasch en estado puro. Una pintura llena de desnudeces, de miradas esenciales, de blancos luminosos, de perspectivas geométricas. Una visión de Ibiza basada en su arquitectura rural, en la pureza de sus formas, en la sencillez de su método, en la solidez de sus muros encalados.
Después de aquella exposición reveladora en Sant Agustí, Nora Albert visitó con frecuencia al pintor en su estudio. Observaba lo que pintaba y buscaba entre lo que ya había pintado. Escogía las obras y las comentaba con él.
Para aproximarse a este mundo pictórico que recrea una manera –siempre entre la realidad y la imaginación–, de entender y de amar Ibiza, Nora Albert ha optado por una forma poética que en sí misma busca siempre captar lo esencial de la realidad: el haiku. Como nos recuerda Iolanda Bonet en el prólogo a este libro, el haiku es una antigua estrofa japonesa que se ha hecho universal, compuesta solamente por tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente, que no necesitan rimar entre ellos «y su condición máxima y su voluntad expresiva es la descripción del momento, del instante que queremos captar como si quedara guardado en una cámara fotográfica».
De esta manera, Nora Albert ha compuesto 32 haikus para acercarse, complementar, dialogar, definir y, más que cualquier otra cosa, acompañar desde el respeto y la complicidad, los 32 óleos de Vicent Ferrer Guasch. Su poesía surge de la admiración y es un reconocimiento también a la manera que el pintor ibicenco tenía de ver y comprender Ibiza a través de sus lienzos depurados, esenciales, casi minimalistas en sus mejores obras.
Y podría decirse que es precisamente este minimalismo, que tantas veces salvó a la pintura de Ferrer Guasch del simple costumbrismo, esta forma depurada al máximo, esta concentración de elementos esenciales –el blanco, la luz, el muro, la sombra...–, lo que parece haber seducido de una forma especial a Nora Albert, hasta el punto de que su respuesta a esta conversación artística sólo podía darse con el lenguaje no menos minimalista del haiku, un lenguaje poético de síntesis que capta, como lo haría una buena fotografía, la visión de un instante, la realidad esencial de un paisaje o de un objeto: «Per calç i calma / puja els esglaons la llum / i espera l'ombra». O «De quin migdia / retornes, de quin oblit, / corsaria llum?» O «Més enllà dels murs / s'endevina l'embolcall / matern de la mar».
El libro está divido en cinco partes: ´Calç i memòria´, ´Orfebre de la llum´, ´El batec de la pedra´, ´Caires de llum i ombra´ y ´Clams de la terra´. Las fotografías de los cuadros han sido tomadas por Alejandro Marí. Y al final del libro se ofrece también la traducción de los poemas al catellano, italiano, alemán, inglés y francés. La editorial Moll lo ha publicado en su mítica sección de poesía ´Balenguera´, en cuyo catálogo se encuentran obras de Marià Villangómez, J. M. Llompart o Miquel Bauçà, entre otros. Y la edición ha sido patrocinada por el Ayuntamiento y el Consell Insular de Ibiza.