IBIZA | PEP RIBAS
Las tres cooperativas agrícolas de la isla (Sant Antoni, Santa Eulària y Agroeivissa) cerraron ayer sus puertas por primera vez en una demostración conjunta de solidaridad, con el fin de apoyar el paro agrario convocado en todo el país por las organizaciones Asaja, COAG , UPA y las cooperativas agroalimentarias. El desplome de los precios que cobran los agricultores, y que en Ibiza alcanza el 35% respecto al año pasado, les ha colocado en una situación «insostenible y desesperada», asegura Joan Marí, presidente de Agroeivissa, que es tajante: «Si los precios siguen cayendo, muchas empresas agrícolas de Ibiza podrían desaparecer», advierte.
En una reunión mantenida a principios de semana por las directivas de las cooperativas ibicencas se acordó secundar el paro y se designó a Joan Marí como representante para asistir a la manifestación convocada para hoy en Madrid, dentro del grupo de Balears coordinado por la Unión de Cooperativas Agrarias de Balears (Ucabal), que se espera que sea numeroso.
Marí señaló ayer a este periódico que, a pesar de que el sector agrario en Ibiza tiene poco peso en la economía, se ha visto muy afectado por la crisis. «Nos sentimos dejados de la mano de Dios –afirmó- y lo menos que podíamos hacer era adherirnos a esta convocatoria nacional, que agrupa a todos los sindicatos agrarios, la Confederación de Cooperativas Agrarias de España. No sé cuánta gente nos vamos a reunir, pero me han informado de que el paseo del Prado y las calles más importantes del centro de Madrid estarán cortados por la manifestación».
Reclamaciones
Marí mantiene que la unidad de todos los sectores en este movimiento reivindicativo pone en evidencia que la crisis que afecta al sector primario es tan seria que amenaza su subsistencia si no se toman medidas.
Para los convocantes, las medidas prioritarias serían en primer lugar el control de la entrada de productos de terceros países a los que no se les exigen los requisitos que sí que se deben cumplir en el seno de la Unión Europea. Asimismo, deberían controlarse los precios. Según Joan Marí, «la crisis está agravada por el precio que viene cobrando desde hace tiempo el productor, que no se ve reflejado en una bajada tan importante para el consumidor final».
El portavoz agrario hizo alusión a un estudio hecho público por el Ministerio de Agricultura según el cual en los últimos tres años los productores han tenido que hacer frente a una subida del 40 por ciento en las materias primas, mientras que el precio de sus productos se ha visto reducido en un 30 por ciento. Asegura que en Ibiza la situación es aún más grave, dado que al menos en la cooperativa de frutas y verduras Agroeivissa, a la que él representa, los precios de venta de los productos han descendido en un año un 35 por ciento. Sin embargo, la caída de los precios que paga el consumidor oscila entre el 6 y el 10 por ciento, según encuestas realizadas por el Govern balear.
Las asociaciones agrarias piden una regulación del mercado para evitar los desfases actuales en los márgenes comerciales que se pueden aplicar. Asimismo, reclaman transparencia en la compra de las materias primas, de forma que no sea siempre la gran distribuidora la que marque las pautas, tanto en compras como en ventas. Tal como funciona actualmente el mercado, «siempre pagan el pato los sectores más débiles, que son los productores y los consumidores», señala Marí.