PUIG D´EN VALLS | MARTA TORRES
Los pequeños no paran de aplaudir a los más mayores, que corren sonrientes. Cada vez que pasan por la línea de llegada sus profesoras les pegan un círculo en la mano. Cuando acaben, cada uno de ellos valdrá medio euro. Los docentes controlan sus muecas de esfuerzo y piden a los más cansados que paren. Ya está bien.
Los alumnos de Infantil se preparan. Ahora les toca a ellos correr con espíritu solidario. Correr, dar volteretas en una colchoneta y saltar sobre una pequeña cama elástica. Todos lucen dorsales rojos con su número y algunos saludan a sus padres, que les hacen fotos desde el exterior, pegados a las rejas del patio. La cama elástica se convierte en una trampa. Pocos se conforman con un solo salto y los profesores tienen que animarlos a seguir la carrera, para la que se han preparado más psicológicamente que físicamente. A todos ellos se les ha explicado en clase por qué están corriendo. La mayoría ya lo sabe porque el año pasado el colegio ya celebró la Carrera Solidaria del Día de la Infancia. Además, algunos de ellos han elaborado la pancarta roja de ´Arribada´ que les recibe en la meta.
Todos ellos se han buscado un patrocinador que les pagará medio euro por cada vuelta que han dado al patio. «Suelen ser los padres, pero también ha habido niños que lo sacan de su hucha», comenta Noel Ramón, coordinador de Educación Física del centro. «Lo que importa es que, aunque se lo den los padres, ellos se lo han ganado corriendo», añade sin quitar ojo al patio del colegio, donde los alumnos más pequeños discurren entre conos y ríen a más velocidad de la que corren. Todos ellos recibieron ayer un diploma por sus pasos solidarios que les dio la asociación, explican los profesores, que son los encargados de recoger el dinero y enviarlo a la central de Save the Children.
En total, participan alrededor de 400 alumnos, además de algunos profesores que también se han animado. Los más mayores son libres de correr las vueltas que quieran (algunos aseguran que han completado hasta cinco, lo que significa dos euros y medio para la causa) y los pequeños sólo darán cuatro, por más ganas que tengan de seguir rebotando en la cama elástica. Haciendo cuentas, el colegio confía en poder donar cerca de 800 euros para que los niños de Costa de Marfil reciban vacunas, medicamentos y comida.