IBIZA | E. RODRÍGUEZ
La conselleria balear de Obras Públicas pasa al ´plan B´ para poner fin a las inundaciones que se producen en la autovía del aeropuerto. El conseller de Obras Públicas, Jaume Carbonero, anunció que se ha descartado la construcción de una conducción para evacuar el agua de lluvia que se acumula en la carretera directamente al mar debido a las objeciones que plantean las administraciones (Demarcación de Costas, Consell de Ibiza y distintos organismos de la conselleria de Medio Ambiente, entre ellos la dirección del Parque Natural de ses Salines) que deben informar a favor del proyecto. Carbonero justificó que el impacto que provoca esta vía de evacuación del agua es «irreversible e inasumible».
Por ello, en su lugar, el Ejecutivo autonómico proyecta construir una gran balsa frente al hipódromo de Sant Jordi de 220 por 78 metros de superficie (17.160 metros cuadrados) con una profundidad máxima de cuatro metros y una capacidad de almacenamiento de agua de 43.000 metros cúbicos, casi cinco veces más que la balsa, de 9.000 metros cúbicos, que se utiliza actualmente como sistema provisional de desagüe y que no da abasto cuando se producen importantes precipitaciones.
El proyecto contempla crear alrededor de la balsa una zona verde con 25.300 plantas de 13 especies autóctonas, lo que creará una pantalla aislante y servirá para absorber el agua que se acumule. Esta obra tiene un coste de 1,5 millones de euros, pero el director general de Carreteras, Antoni Armengol, destacó que no supondrá ningún desembolso para las arcas autonómicas, ya que se ejecutará en detrimento de otras partidas para este mismo concepto que ya estaban previstas.
Carbonero explicó que la balsa se vaciará a través de la red de pluviales de la calle de la Gamba Roja con un sistema de bombeo. El agua acumulada se retirará a través de las alcantarillas en un máximo de 30 horas a efectos de «no colapsar» el sistema, según el conseller. También destacó que los organismos que deben informar a favor de este nuevo proyecto no pondrán ningún reparo a su ejecución y que sólo falta conocer el parecer del Ayuntamiento de Sant Josep. De hecho, el Consistorio está elaborando un informe sobre esta propuesta que entregará al Govern la próxima semana. «Estaremos a lo que diga el Ayuntamiento», puntualizó Carbonero.
El director general de Carreteras informó de que en la convocatoria del 3 de diciembre de la comisión balear de Medio Ambiente se podría autorizar este proyecto, que tiene un plazo de ejecución de tres meses. De hecho, Carbonero explicó que la balsa podría entrar en funcionamiento en el primer cuatrimestre de 2010.
Armengol subrayó que la balsa tiene capacidad suficiente para retener el agua que puede llegar a producir una precipitación de 178 litros por metro cuadrado durante 24 horas. Las últimas inundaciones de la autovía se produjeron con unas lluvias de 98 litros por metro cuadrado, según apuntó el director general de Carreteras para poner de manifiesto la capacidad de drenaje del nuevo sistema.
Sin informe de AENA
El Govern balear asegura que la comisión balear de Medio Ambiente es el organismo que se encarga de pedir los informes necesarios para aprobar el proyecto, aunque reconoce que «no es preceptivo» el visto bueno de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA). Cabe tener en cuenta que AENA informó en contra del proyecto del campo de golf que proyecta el Grupo Matutes justo al lado de donde se ubicará la balsa porque las lagunas y el arbolado previstos podrían atraer aves y poner en riesgo la seguridad del tráfico aéreo. No obstante, el conseller insular de Medio Ambiente, Albert Prats, justoificó que no se pueden comparar los dos casos, ya que, por un lado, dijo, el estanque de agua se encuentra «a una mayor distancia» de la senda de los aviones y, por otro, el golf de Matutes, a diferencia de la balsa de drenaje, prevé «lagunas permanentes». «Sólo se llenará la balsa cuando la red de pluviales no asuma la cantidad de agua de lluvia. Y se vaciará a un ritmo asumible por la red durante uno o dos días», argumentó el conseller.