IBIZA | MARTA TORRES
Dani, Jordi y Paula, alumnos del instituto Sa Colomina, se encogen de hombros cuando se les pregunta qué les parece la propuesta. Los tres quieren estudiar una carrera, así que les da igual. Seguirán estudiando más allá de los 18 años. Los problemas, explican, los tendrán los compañeros «que pasan de estudiar» y que cuentan los días que les faltan para cumplir los 16 años. «Bueno, también los profes, que tendrán que aguantarlos dos años más en clase», añaden antes de irse a casa con paso tranquilo. «Cuanto más se formen, mejor», comenta Carmen, que espera a su hijo en el aparcamiento de la comisaría. «Aunque a estas edades, cuando no quieren hacer algo no hay manera de que lo hagan, por mucho ministro que lo diga», concluye.
Sus opiniones no desentonan con las de algunos de los sindicatos de enseñanza y las asociaciones de padres. Todos ellos afirman que ampliar la educación obligatoria hasta los 18 años es una medida que, antes de ponerse en marcha, debe pensarse bien. Además, consideran que hay que sopesar todas sus consecuencias.
El presidente de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) en Ibiza y Formentera, Toni Pomar, señala que la propuesta del ministro es positiva o negativa, «depende de cómo se mire». Considera positivo que los adolescentes estudien el máximo tiempo posible; sin embargo, califica como «una pérdida de tiempo» el hecho de «tener un alumno en un centro hasta los 18 años si no quiere». Además, recuerda los problemas que hubo en su momento cuando se amplió la enseñanza obligatoria de los 14 a los 16 años. «Volveremos a estar en lo mismo, los que realmente no quieran estudiar perjudicarán a los que sí quieren hacerlo», afirma.
Sin infraestructuras
Pomar considera que la ampliación de la etapa obligatoria debe centrarse en la formación profesional y no en obligar a los alumnos a terminar el bachillerato, algo que cree que no tendría ningún éxito. Pomar señala que poner en marcha esta iniciativa requerirá, además, «mejorar la oferta de ciclos formativos» en Ibiza y Formentera. «Hay que estudiar la manera de hacerlo para que funcione», comenta el presidente de la FAPA, que recuerda que será imposible acoger a todos los alumnos de entre 16 y 18 años de Ibiza y Formenta si no se construyen nuevos institutos.
El portavoz en Ibiza y Formentera del Sindicat de Treballadors de l´Ensenyament de les Illes (STEI), Pere Lomas, asegura que en el sindicato todavía no se han planteado analizar la propuesta del ministro porque «está muy verde». «No es una cosa prioritaria para nosotros», comenta el portavoz, que recuerda todas las dudas que se plantean ante el anuncio. «Todavía no está claro cómo se hará. Es sólo una declaración de intenciones que está por concretar. No se ha dicho si se hará a través de un tercer curso de bachillerato, si se potenciará la Formación Profesional», cuestiona. Al igual que Toni Pomar, Pere Lomas asegura que la propuesta le parece «bien y mal» al mismo tiempo y que en el sindicato están a la espera de que el Ministerio de Educación ofrezca más detalles para poder analizarla. A pesar de esto, Lomas está de acuerdo en potenciar la enseñanza más allá de los 16 años porque significa que los adolescentes estarán más formados, pero reconoce que si no se hace correctamente puede ser perjudicial.
El delegado en las Pitiusas de la federación de enseñanza de Comisiones Obreras (CCOO), Toni Joan, considera que la idea «no es mala», aunque cree que no es adecuado ponerla en marcha «si no se acompaña del presupuesto adecuado». «Si queremos que los chicos estudien obligatoriamente hasta los 18 años hay que ofrecerles algún estímulo para que no sea una pérdida de tiempo para ellos y para los profesores», añade. «Lo que no se puede es hacer como cuando se amplió la etapa obligatoria de los 14 a los 16, que se hizo sin dinero», indica. «Hay que conseguir que a los chavales les apetezca seguir estudiando», insiste.
De la misma manera, explica que llevar a cabo la iniciativa es «impensable» si no se «diversifica y amplía» la oferta de Formación Profesional y se construyen nuevos institutos y centros de enseñanza. Además, el portavoz de CCOO apunta que la propuesta de Ángel Gabilondo debería obligar a cambiar la Ley Laboral, ya que en estos momentos permite que trabajen las personas de entre 16 y 18 años. «Sería necesario que la ley especificara que la gente de esta edad, que se supone que estará en etapa de educación obligatoria, sólo podría trabajar en vacaciones, en horario que no interfiera con las clases o como parte de su formación, como práctica en empresas», detalla. Toni Joan señala que los empresarios también deberían implicarse en la puesta en marcha de la propuesta si finalmente se pone en marcha, ya que deberían comprometerse a facilitar la formación de los estudiantes y a no interferir en sus estudios.
La conselleria balear de Educación declinó ayer hacer algún comentario sobre la propuesta del ministro de Educación.