IBIZA | N. G. G.
Un hombre ha sido arrestado tras tirar al agua un vehículo Hummer por desavenencias con su jefe, al que acusaba de no haberle pagado el dinero que le debía, informaron ayer fuentes de la Fiscalía de Ibiza y de la Guardia Civil. El vehículo fue sacado del agua en la mañana de ayer después de permanecer más de tres días sumergido. Al parecer, el pasado sábado por la noche, F. M., italiano de 34 años, que trabajaba como chófer, cogió el Hummer H2 color negro (valorado en aproximadamente 50.000 euros) de su jefe y lo lanzó al agua por la zona de Illa Grossa, cerca del muelle de Marina Botafoch. Sin embargo, resultó que el vehículo no era propiedad de su empleador, sino que éste estaba pagándolo en la modalidad de alquiler con opción a compra (renting).
Cuando su jefe se dio cuenta de lo sucedido, en circunstancias no concretadas, denunció los hechos. Esto hizo que agentes de la Guardia Civil buscaran a F. M. como presunto autor y le detuvieran cuando se disponía a coger un barco con dirección a Palma.
Fuentes de la Guardia Civil y de la Fiscalía señalaron que F. M., que se reconoció autor de los hechos, actuó por «venganza», ya que había tenido «desavenencias» con su jefe, para quien ejercía de conductor, ya que no le pagaba. Asimismo, tras ser detenido indicó que tenía «miedo», que había sido supuestamente «amenazado» y que se sentía «perseguido» por su jefe y varias personas más que trabajaban para él.
El denunciante, por su parte, explicó que F. M. le había amenazado anteriormente con destrozarle el coche a no ser que le pagara el dinero que le debía. Por este motivo, cuando se enteró de lo ocurrido y vio el Hummer hundido, pensó que su empleado había sido el autor de los hechos.
F. M., que fue detenido como autor de un delito de daños, pasó ayer a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Ibiza, que se encuentra de guardia esta semana.
Fuentes de la Fiscalía explicaron que se habían abierto diligencias previas y que se había acusado al detenido de un delito de daños y de otro de hurto de uso de vehículo. Explicaron que, dado que las penas máximas que se podían solicitar por cada uno de los delitos no superaban los dos años de prisión (por el primero se condena a multa y por el segundo, a un máximo de 18 meses de cárcel), F. M. iba a ser puesto en libertad provisional. Sin embargo, añadieron que iban a pedir la retirada de su pasaporte para que no abandonara el país al menos hasta que depositara una fianza suficiente para asegurar el pago de los daños ocasionados.
Por su parte, el vehículo fue sacado del fondo marino en la mañana de ayer con una grúa. Los trabajos estuvieron vigilados por agentes de la Policía Portuaria y los operarios de la empresa encargada de llevarlos a cabo, entre otros efectivos.