EFE | IBIZA
El conseller de Vivienda y Obras Públicas del Govern, Jaume Carbonero, ha presentado en Ibiza un sistema alternativo para solucionar los problemas de drenaje que padece la carretera de acceso al aeropuerto cuando las lluvias alcanzan alrededor de 100 litros por metro cuadrado en 24 horas.
El proyecto, denominado O.D.2., ya ha sido aprobado técnicamente y presentado a la Comisión Balear de Medio Ambiente, por lo que, previsiblemente, se aprobará el día 3 de diciembre.
El O.D.2. consiste en la construcción de una balsa de infiltración en la zona de enlace del Hipódromo con ses Salines, adyacente a la carretera. La nueva balsa dispondrá de un sistema complementario de bombeo a la red de pluviales de la calle Gamba Rotja de Platja d'en Bossa, término municipal de Sant Josep, que se activará sólo cuando sea necesario. Llegado el caso, la balsa, con una capacidad de almacenaje de agua de 43.000 metros cúbicos, podría ser vaciada en un máximo de treinta horas.
Con el objetivo de minimizar todo lo posible el impacto ambiental, la mencionada balsa está diseñada sobre taludes suaves, uno vertical y tres horizontales, y dispondrá de vegetación autóctona con propiedades depurativas.
Esta solución alternativa ha sido necesaria tras los informes negativos obtenidos por el anterior proyecto que proponía canalizar el agua hasta el mar a través del canal de la Sal Rossa dentro del Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera. Cumpliendo con lo que establece la Dirección General de Recursos Hídricos, el nuevo sistema propuesto podrá soportar unas precipitaciones de 178 litros por metro cuadrado en 24 horas, cifras calculadas en un periodo de retorno de 100 años.
Asimismo, está previsto que se puedan recoger las pluviales procedentes de la población de Sant Jordi y el drenaje longitudinal de la carretera, la cual dispone de una cuenca de aproximadamente dos kilómetros cuadrados.
Las obras cuentan con un presupuesto de alrededor de 1,5 millones de euros y un plazo de finalización de tres meses. El proyecto incluye la construcción de una zona verde que albergaría 25.300 plantas de trece especies autóctonas.