EIVISSA | PEP RIBAS
El reloj artesano ubicado en la torre del campanario de la catedral de Ibiza lleva parado desde el pasado mes de enero, cuando sufrió una avería debido al impacto de un golpe de viento. El reloj es propiedad del Ayuntamiento de la ciudad, que lo instaló en su día en este emplazamiento y se ha hecho cargo siempre de su mantenimiento. Ahora está dispuesto a hacerse cargo de la reparación, según anunció ayer Marc Costa, concejal de Núcleo Histórico.
Costa señaló que con la avería sufrida, el reloj perdió una aguja que se le deberá reponer, aunque la original ha sido hallada en la parte inferior del Museo Arqueológico y se podrá volver a instalar. Asimismo, se deberá realizar una reparación a fondo de la maquinaria, al tratarse de una avería considerable.
El concejal precisó que no se trata de un reloj de cuarzo, sino de una pieza artesanal que no la puede reparar cualquiera. Por este motivo, el Ayuntamiento ha tenido que recabar los servicios de una empresa especializada radicada en el pueblo de Roquetes, Tarragona, y regentada por dos relojeros artesanos, que se encargarán de realizar el trabajo.
El mantenimiento
La empresa Relojería Viñets, encargada del mantenimiento de ese reloj, ha calculado unos gastos aproximados de unos 4.500 euros para llevar a cabo este trabajo, incluyendo viajes y alojamiento de la persona que se tendrá que desplazar expresamente a Eivissa. No obstante, Marc Costa precisó que el presupuesto concreto lo cerrará la empresa especializada en la restauración, una vez que se conozca con exactitud el trabajo que deberá llevarse a cabo. El concejal espera tener noticias esta misma semana sobre cuándo el técnico se podrá desplazar a la isla.
El reloj lleva parado desde el mes de enero y el técnico de mantenimiento realizó su valoración en marzo, pero el hecho de que el arreglo dependa de un especialista de fuera de la isla y el montante de la reparación han retrasado la solución hasta la fecha. No obstante, Costa calificó este reloj de «imprescindible» para la ciudad, por lo que al final el Consistorio se ha decidido a actuar.
El responsable municipal añadió que según los técnicos que ha consultado, uno de los problemas que afectan al reloj es que el espacio que ocupa no está cerrado, lo que permite el acceso de las palomas, por lo que es probable que la corrosión producida por estas aves afecte a la maquinaria, lo que explicaría alguna de sus averías.
En consecuencia, se deberá estudiar la posibilidad de solucionar esta circunstancia, cerrando las posibles entradas al hueco de la torre, lo que, según la solución que se adopte, puede aumentar más o menos el presupuesto final.
Un artesano de Tarragona
El reloj es artesanal y para su reparación se ha contactado a una empresa especializada de Roquetes, Tarragona, que desplazará a un técnico a Ibiza.
La corrosión de las palomas
Uno de los problemas del reloj es que las palomas pueden acceder hasta la maquinaria, a la que pueden causar corrosión, según opinión de los técnicos.