IBIZA | L. F. A.
La investigadora del Imedea (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados) María del Mar Flexas completó ayer el programa de entrega de premios de los Centros ecoambientales con una entretenida conferencia sobre cambio climático en la que mostró imágenes de la expedición por la Antártida con el Hespérides, organizada para tomar muestras del mar y comprobar si aquellas latitudes padecen las consecuencias del cambio climático. Los alumnos atendían a las explicaciones sobre los detalles del experimento –que incluían la inmersión de unos tubos con los que se mide la temperatura, la salinidad y alcalinidad por absorción de CO2 del mar– pero mostraban bastante más entusiasmo cuando en la pantalla aparecían pingüinos saltando en las frías aguas del sur o bien se atisbaba una ballena bajo el caso de la embarcación.
Flexas explicó fenómenos reales relacionados, según los expertos, con el cambio climático como el desprendimiento del Larsen B, un iceberg de 75,2 kilómetros de largo y 7 kilómetros de ancho «tan grande como Mallorca», explicó la experta, a causa del calentamiento global. Añadió que este tipo de fenómenos no son inocuos «porque provocan un incremento de la masa de agua dulce en el mar con consecuencias directas sobre las corrientes marinas y los fenómenos asociados como huracanes y tornados».
Mostró además varios gráficos con mediciones reales del aumento de la temperatura en los últimos 30 años. «Los factores humanos son mucho más dañinos y determinantes en el incremento de la temperatura que los factores naturales», añadió.
Otras transparencias mostraban las zonas que van a sufrir más el calentamiento y la sequía. Aunque las áreas críticas son el centro de África y buena parte de Asia, España está entre las zonas afectadas. La desertización en los países más débilies «provocará malnutrición, aumento del coste de los alimentos y lucha por las tierras», advirtió la investigadora.