IBIZA | PEP RIBAS
La asociación de vecinos de los barrios de ses Païsses, Can Bonet y Sol y Descanso invita este sábado a sus socios a una cena en el restaurante Barbacoa Gala Night para celebrar el vigésimo aniversario de su fundación. Dos décadas de lucha, protestas y reivindicaciones que han conseguido transformar un barrio incipiente y sin ningún tipo de infraestructuras en uno de los mejor dotados del municipio de Sant Antoni.
«Una asociación de vecinos nunca puede dejar de reclamar mejoras –señaló ayer el presidente de la asociación, Joan Costa–, pero en comparación con lo que había hace veinte años, ahora podemos decir que tenemos un barrio dotado de infraestructuras. Tenemos un centro social, un merendero, el nuevo parque de ses Païsses, donde está prevista la instalación de un parque infantil, un polideportivo, una zona recreativa a punto de ser inaugurada, con pistas de petanca, de skate y un gimnasio urbano...»
Costa compareció an te los periodistas para realizar este balance de estas dos décadas en el local del que dispone el colectivo en el centro social de Can Bonet, junto al vocal de la asociación José Román. Los dos coinciden en que tanto el Ayuntamiento de Sant Antoni como el Consell Insular han hecho «grandes esfuerzos» en dotar de infraestructuras este barrio aunque se siguen acusando notables deficiencias, pero no necesariamente por falta de una gestión adecuada de las instituciones, sino que en algunos casos, debido a incumplimientos por parte de empresas constructoras que no han cumplido con los compromisos con los que obtuvieron sus licencias.
Joan Costa es el tercer presidente que ha tenido la asociación, aunque el más duradero, ya que viene ocupando este cargo desde hace 16 años y anteriormente era el tesorero de la entidad. El primer presidente fue Joan Costa Ribas y ocupó el cargo durante un año, para cederlo a Vicent Arabí, que estuvo durante tres.
«Se formó la asociación –comenta el presidente– porque este barrio, que entonces tendría unos 1.500 habitantes, se había desarrollado de forma muy caótica y estaba todo muy mal. Las calles no estaban asfaltadas, no había alcantarillado, ni saneamiento, y siempre que llovía era todo un barrizal. Por todo ello nos juntamos unos cuantos y a finales de 1989, presentamos los estatutos y formamos la asociación para ir al Ayuntamiento a pedir mejoras».
En los primeros años de su funcionamiento la asociación organizó varias manifestaciones en este sentido, como la que se celebró en abril de 1993, en la que unos 500 vecinos de ses Païsses llenaron el Passeig de ses Fonts de pancartas reivindicativas sobre el barrio.
La presión del colectivo sin duda ha contribuido a que los sucesivos equipos municipales de gobierno encargasen proyectos que han ido transformando la zona. «Ahora hay vecinos –explica Costa– que hace poco tiempo que viven aquí y se quejan, con razón, de algunas deficiencias que todavía se acusan, pero yo les digo: teníais que haber estado hace veinte años».
Han sido dos décadas de crecimiento del barrio y de construcción de infraestructuras, lo que implica que las obras nunca han concluido en ses Païsses, Can Bonet y Sol y Descanso, donde residen unas 5.000 personas. Al mismo tiempo, la asociación ha propiciado el contacto y la relación entre los vecinos, que antes apenas se conocían.