IBIZA | EUROPA PRESS
La Cámara de Comercio pitiusa anunció ayer que ha presentado un recurso ante la Audiencia Provincial de Palma contra el auto –con fecha 3 de noviembre pasado– dictado por el Juzgado de primera Instancia número 9 que decretaba el archivo de las querellas interpuestas contra el director general de Comercio, Pere Trias, y la consellera del ramo, Francesca Vives, por sendos delitos de prevaricación.
En el citado auto, el juez manifiesta no apreciar indicios de la existencia de un «dolo» en la actuación de la conselleria de Comercio, y entiende que las irregularidades que puedan haberse cometido no exceden del ámbito administrativo y que deberán ser juzgadas en esa jurisdicción, dado que la Cámara ha interpuesto ya el correspondiente recurso en esa vía.
Ante esto, la Cámara manifiesta su «absoluta disconformidad» con dicha argumentación jurídica, que considera «insuficiente» y «demasiado genérica». En opinión de la Cámara, el fundamento es tan general como para defender el archivo de cualquier tema administrativo que se denuncie en el orden penal. La Cámara añade que el auto no analiza de forma pormenorizada las alegaciones que se han expuesto, ni las valora detenidamente, «simplemente deja cuestiones sin resolver».
Por el contrario, el auto «se limita a afirmar que los tribunales de lo penal no deben servir para investigar incorrecciones de tipo administrativo, que sólo llevan a una excesiva judicialización de la vida pública», lamenta el organismo cameral, que discrepa «totalmente» de esta opinión, ya que el delito de prevaricación, que se puede enjuiciar únicamente en la vía penal, esta pensado precisamente como un mecanismo de control del ordenamiento jurídico frente a los abusos que puedan cometer políticos y funcionarios en el ejercicio de sus cargos.
En el auto el juez argumenta que los errores, retrasos y excesos cometidos en el expediente deben ser sólo juzgados en vía administrativa. Para la Cámara, es en ese cúmulo de infracciones administrativas donde se evidencia, precisamente, la intención «dolosa» de la conselleria de Comercio, dirigida por el Bloc.