IBIZA | EUGENIO RODRÍGUEZ
Los municipios de las Pitiusas gravan al sector de la construcción los tipos más altos de Balears sobre el impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras (ICIO). Los ayuntamientos de Ibiza, Sant Antoni y Sant Joan imponen el gravamen más alto posible, del cuatro por ciento, al igual que Calvià, Lloseta y Palma, en Mallorca, mientras que Sant Josep y Santa Eulària, con un tipo del 3,8 por ciento, y Formentera (3,5 por ciento), se sitúan dentro de los diez primeros. Se trata de un tributo indirecto que exigen los ayuntamientos para la realización de cualquier construcción, instalación u obra que requiera de la correspondiente licencia de obra. Este tipo se aplica sobre el coste real y efectivo de la construcción. Siete municipios mallorquines, con un gravamen del dos por ciento, se colocan a la cola de este listado.
La Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB) ha realizado un estudio en el que compara los tributos y tasas que se cobran en cada Administración local de las islas y que pone de manifiesto «diferencias importantes» y «cierta discrecionalidad por parte de los ayuntamientos a la hora de aplicar los baremos que gravan las actividades empresariales», según el presidente de CAEB, Josep Oliver. Este estudio, presentado ayer, realiza una comparación de la evolución de las tasas y revela que desde 1997 hasta el año pasado la presión tributaria de los ayuntamientos ha aumentado un 162 por ciento, cuando el IPC (el nivel de vida) lo ha hecho muy por debajo de esta cifra, un 38,8 por ciento.
Con respecto al impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras, destaca que los municipios de Sant Joan y Sant Antoni son los que han impuesto una subida más importante en los últimos años, del cien por cien y del 77,8 por ciento, respectivamente. Sant Joan ha incrementado este tipo en un 68,9 por ciento, mientras que Formentera lo ha hecho en un 40 por ciento, Vila en un 3,3 por ciento y Santa Eulària en un 26,7 por ciento. La CAEB remarca también que desde el año 2000 ninguna institución local del archipiélago ha rebajado el tipo impositivo de este impuesto.
Sant Antoni se sitúa con diferencia a la cabeza del impuesto sobre actividades económicas (IAE) en Balears, con un coeficiente de 3,15 por delante de Vila (2,85). Dicho coeficiente no puede ser inferior a 0,4 ni superior a 3,8. En el caso de Sant Antoni se da la circunstancia, además, de que es el municipio en el que se ha producido el mayor incremento en los últimos ocho años, con una subida del 176,1 por ciento. La subida de Vila se sitúa en el 73 por ciento. Formentera y Sant Joan presentan un coeficiente de 1,1, aunque en el caso del primer ayuntamiento con una bajada del 19,4 por ciento. Sant Joan ha subido sólo un 2,4 por ciento desde el año 2000. A la cola se colocan los municipios de Sant Josep y Santa Eulària, con un coeficiente 1 y un incremento en ambos casos del 29 por ciento. Escorca y Maria de la Salut, en Mallorca, con una cifra de 0,65, cierran esta lista.
El IBI de Formentera
Formentera está al frente del impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) en Balears, con un gravamen del 1,05 por ciento, lo que supone un incremento del 61,5 por ciento desde 2000, el segundo más alto del archipiélago por detrás del sufrido por los ciudadanos de Felanitx (83,7 por ciento). Cabe tener en cuenta que Formentera no revisa su catastro desde 1998. Este tipo pude oscilar entre el 0,4 y el 1,1 por ciento. El municipio de Ibiza se coloca en el cuarto lugar con un gravamen del 0,88 por ciento (la subida es del 27,5 por ciento), mientras que Sant Antoni se ubica en la octava posición (0,81 por ciento e incremento del 47,3 por ciento en ocho años). Sant Josep, cuya revisión del catastro fue en 2004, se encuentra en la cola de esta lista, con un tipo del 0,4 por ciento, el mismo que hace ocho años. Siete municipios de Balears han bajado este impuesto, pero ninguno de las Pitiusas. En cuanto al IBI sobre suelo rústico, Sant Antoni tiene uno de los tipos más altos de las islas (0,72 por ciento y una subida del 140 por ciento desde 2000). Los ciudadanos de Sant Joan pagan el mismo gravamen, pero en ocho años ha subido un 10,8 por ciento. En este caso, Sant Josep también está entre los que menos cobran, con un tipo del 0,3 por ciento, igual que en 2000.