IBIZA | MARTA TORRES
Las personas celíacas están acostumbradas a que alimentarse sea no sólo más aburrido (por la poca variedad de productos que pueden comer) sino también mucho más caro. Hace más de un año la conselleria balear de Salud se comprometió a poner en marcha unas ayudas económicas para las personas que no pueden comer productos con gluten, pero, de momento, siguen sin estar aprobadas.
«Unas galletas, harina, pan y poca cosa más, algo que a cualquiera le puede costar diez euros, a mí me puede llegar a costar 50», comenta Pepa Tur, presidenta de la asociación de celíacos de Ibiza y Formentera. Ella misma asegura que en casa, donde son dos las personas que deben llevar una alimentación sin gluten, la lista de la compra del mes puede llegar a ser hasta 300 euros más cara que la de una familia sin este problema. «Cuando estaba yo sola no lo notaba tanto, pero desde que tengo al niño lo noto mucho más», comenta la presidenta. Y es que la lista de productos que tienen gluten es inacabable. Desde la cerveza hasta el colorante en sobres que ha pintado de amarillo las sopas de varias generaciones de españoles.
De hecho, la mayoría de las veces no pueden comprar en supermercados, sino que deben acudir a tiendas especializadas. En estos momentos, la asociación está negociando con la cadena Eroski la posibilidad de que en sus establecimientos de las Pitiusas ofrezcan algunos de los productos de marcas específicas para celíacos que se pueden encontrar en sus supermercados de la Península. «Así nos saldrá un poquito más barato», comenta la presidenta de la asociación, que recuerda que en el blog de la asociación (ibizasingluten.blogspot.com) hay un listado de las tiendas de la isla en las que se pueden comprar alimentos para celíacos. Aquí mismo las personas afectadas pueden ponerse en contacto con la asociación.
Además, recuerdan que aunque puedan hacerse ellos mismos algunos de los alimentos básicos, como pan o galletas, el coste de la harina sin gluten también es muy elevado. En estos momentos ya encuentran alguna panadería que prepara productos para ellos. En estos casos, intentan darlos a conocer a las familias afectadas para que acudan a comprar y sigan elaborándolos.
De la misma manera, señalan que salir a comer fuera de casa tampoco les resulta nada fácil. Antes de sentarse en algún restaurante, consultan no sólo si tienen alimentos apropiados para ellos, sino también si saben cómo prepararlos, ya que es muy fácil que se contamine, sólo, por ejemplo, con usar la misma cuchara para remover la comida con gluten y la que no lo tiene. La mayoría de las veces, las personas celíacas acaban entrando en las cocinas para hablar directamente con el cocinero.