IBIZA | E. R.
La consellera de Política Social y Sanitaria, Patricia Abascal, aseguró ayer estar «sorprendida» y explicó que no entendía la actitud del Ayuntamiento de Sant Antoni, sobre todo porque el alcalde, José Sala, le dijo personalmente que «no pondría ninguna pega» para que allí se instalara el centro de menores. De hecho, Abascal señala que en la pasada legislatura, gobernada por el PP, se ubicó en sa Coma el taller ocupacional y, pese a que «no tenía permisos», el Ayuntamiento «nunca puso ningún problema».
La consellera defiende que antes de que se formalizara la compra del antiguo cuartel militar de sa Coma, la institución firmó un convenio con el Ministerio de Defensa por el cual éste «permitía el uso de las instalaciones para aquello que el Consell considerara necesario». «Al amparo de este convenio, decidimos trasladar allí el centro de menores», justifica la consellera de Política Social, que recuerda que junto a la solicitud de la licencia de obra menor de marzo se adjuntó el documento que se había acordado con el Ministerio.
De la misma manera, Abascal sostiene que al solicitar la licencia de obra menor, el Consistorio no puso ninguna objeción a su ejecución. «Cuando pides un permiso de este tipo, a menos que te digan lo contrario, el hecho de solicitarlo ya te permite hacer las obras. No se nos dijo absolutamente nada», explica, para agregar acto seguido: «Si el Ayuntamiento quiere denunciarnos y considera que tenemos que salir de sa Coma ya veremos qué hacemos», indicó. Abascal defiende que las obras se ajustan a la licencia de obra menor solicitada. «No se ha tocado ni una sola pared», dice.