IBIZA | A. F. F.
Las personas que hasta el pasado viernes se alojaban sin permiso en el edificio de la vieja Comandancia Militar se han dispersado por otras zonas de Vila, principalmente por es Pratet, tras el desalojo de este inmueble, según han detectado los miembros de la Unidad Móvil de Emergencia Social (UMES) de Cruz Roja, que hasta entonces mantenían una parada fija en esta zona dentro de la ruta que realizan cada noche para atender a los ´sin techo´ de Vila.
«Esperaban que no se les echaría hasta enero, cuando les dijeron que empezarían las obras», comenta Chantal Portier, la conductora del furgón de la UMES, lo que suponía para ellos contar con un techo durante al menos otros dos meses. Diariamente, a las 21 horas, el furgón de Cruz Roja recalaba en ses Figueretes durante una hora. Después pasaba por la Comandancia otra hora y terminaba a las 23 horas en la plaza del Parque. Tras el desalojo, se mantuvo la parada en la Comandancia para averiguar si quedaba alguno de los usuarios habituales y al comprobar que no es así, se ha optado por adelantar una hora la parada en la plaza del Parque.
Portier explica que los voluntarios miran en los cajeros y otros lugares en los que se refugian los indigentes para repartirles alimentos y mantas. Hasta la una de la madrugada, el equipo de la UMES recorre es Pratet buscando a los que no habían logrado comida en el comedor de Cáritas, que también reparte bocadillos a los que no consiguen un asiento para comer caliente o no habían encontrado nada en los contenedores
La conductora señala que el principal problema del que se quejan los desalojados es la ausencia de una alternativa donde refugiarse del frío. También hay varios indigentes que todavía no han podido recuperar sus escasas pertenencias, que custodia el Consell pero que no han podido solicitar durante el fin de semana: «Esto quiere decir que muchos han tenido que permanecer con lo puesto» desde que se les obligó a salir del edificio, dice Portier.