IBIZA | J. LL. F.
El libro editado por el Ayuntamiento de Ibiza con motivo del décimo aniversario de la obtención del título de Patrimonio de la Humanidad destaca las principales realizaciones ejecutadas o proyectadas en los bienes preservados por la Unesco desde su declaración, a finales de 1999. Según el desglose que figura en esta publicación, a lo largo de estos años se han llevado a cabo obras o se han redactado proyectos por valor de unos 45 millones de euros. Todas estas actuaciones están ubicadas en los espacios preservados por la Unesco, así como en la Marina y sa Penya, aunque también figura la reforma de la avenida de España, en el ensanche de la ciudad.
La publicación hace hincapié en la compra y rehabilitación de Can Botino, entre 2003 y 2006, la peatonización del barrio de la Marina, la rehabilitación del Casal de Joves o la restauración del Portal Nou. Asimismo, destaca la rehabilitación de la Casa de la Cúria y la instalación del centro de interpretación Madina Yabisah, en los bajos de este mismo edificio.
A lo largo de casi 200 páginas a todo color, en papel de alta calidad y gran formato, la publicación del Ayuntamiento de Ibiza señala asimismo que durante este periodo se ha procedido a la apertura del Museo Puget y se han rehabilitado las murallas de Dalt Vila.
La construcción del Parador de Turismo es otro de los puntos destacados que se recogen en el libro, en el que también se alude a la consolidación del acantilado del mirador, al objeto de afianzarlo, así como la ampliación del Museo de Arte Contemporáneo.
En las páginas introductorias, la alcaldesa de Vila, Lurdes Costa, señala que «aún quedan docenas de rincones por recuperar, pero se ha iniciado un camino que ya no tiene vuelta atrás». «Soñar cómo puede transformarse Ibiza en esta próxima década resulta intenso y emocionante», agrega la alcaldesa.
Por su parte, el presidente del Consell Insular, Xico Tarrés, señala: «Esta visión del patrimonio ibicenco hace que nos sintamos más orgullosos de nuestra tierra, pero al mismo tiempo nos obliga a ser conscientes de la importancia de protegerla, de velar para que las generaciones de futuros pitiusos sigan gozándola con el mismo esplendor y que su potencial continúe atrayendo a viajeros de todo el mundo».
La declaración de Ibiza como Patrimonio de la Humanidad «ha supuesto la gran oportunidad que estábamos esperando; nos ha marcado el camino a seguir».
El volumen incluye también un capítulo dedicado a rememorar los prolegómenos y la génesis de la obtención de este título, cuyos orígenes se sitúan en la iniciativa adoptada por el Ayuntamiento presidido por Enrique Fajarnés.
Lurdes Costa recuerda que ella y la anterior concejala de Cultura, Pepita Costa, fueron «la avanzadilla para aclarar cualquier duda que surgiera entre los técnicos que revisaban y valoraban los informes». «Existía, además, una fuerte oposición de los países anglosajones a que España e Italia acumulasen más cantidades de ciudades y entornos reconocidos por la Unesco, ya que destacábamos por encima del resto», recuerda la actual alcaldesa en las páginas del libro.