IBIZA | ALBERTO FERRER
El Consell de Ibiza procedió ayer al desalojo de la antigua Comandancia Militar en es Soto o, como lo definió el Ejecutivo insular en un comunicado, «ha recuperado la posesión del edificio» que desde hace meses venía siendo utilizado por grupos de indigentes e inmigrantes sin trabajo. Una docena de agentes del Cuerpo Nacional de Policía prestaron auxilio en el operativo para velar por la ausencia de incidentes, aunque según el Consell no fue necesario el uso de la fuerza durante las dos horas que duró el desalojo, que empezó a las 9 de la mañana.
En el momento de iniciar la evacuación había alrededor de 15 personas en la Comandancia que abandonaron pacíficamente el recinto. La operación de desalojo, según relataron varios testigos, se extendió también a una caseta cercana, situada al otro lado del Camí del Soto que ocupaban varios inmigrantes del Este de Europa.
Dos de ellos, de origen rumano, permanecían en las inmediaciones algunas horas después, intentando recuperar sus pertenencias personales. «Llevamos un mes viviendo en la caseta y no teníamos nada que ver con los de enfrente –los que se alojaban en la Comandancia–», se lamentaba uno de ellos. Él y su compañero acabaron en la calle tras perder su trabajo como ayudantes de jardinería: «¿Qué hacemos ahora?, ¿dónde vamos si no tenemos ni para comer?», lloraba su compañero. «Tranquilo, si nos devuelven mis cosas, yo tengo una tienda de campaña y nos meteremos en algún bosque», aseguraba el otro.
Pertenencias a resguardo
Al otro lado de la acera, dos magrebíes gritaban hacia el interior de la Comandancia: «¡Devolvedme mi ropa!». Un único vigilante que patrullaba el patio por la fachada que da al Soto seguía su ronda sin inmutarse, aunque acercándose ocasionalmente a la puerta de entrada para orientar a los desalojados hacia el Consell, donde les esperan sus pertenencias. En la fachada orientada al Norte otro vigilante recorría el pinar con un ojo pendiente de la escalinata de acceso. Los operarios que empezaron a reparar las deterioradas vallas de alambre del recinto trabajaron a destajo para evitar que alguien vuelva a colarse en el edificio. Lo siguiente, anuncia el Consell, será tapiar los vanos del inmueble para dificultar su ocupación, además de la presencia de vigilancia las 24 horas del día.
Hasta el desalojo, los okupas trataron de organizarse para mantener adecentado el edificio, muy deteriorado y lleno de suciedad, y organizaron varias recogidas de basura a las que invitaron a los medios, para tratar de conseguir un periodo de gracia del Consell. Los okupas protagonizaron diversos intentos de negociación con la institución para seguir utilizando el inmueble mientras no se produjera el inicio de los trabajos de rehabilitación, aunque sin éxito. De hecho, el Consell les notificó en dos ocasiones anteriores –el 28 de julio y el 27 de agosto– y por ello la institución recuerda que ya hace cuatro meses que se les avisó «de forma oficial y pública» que debían marcharse.
La institución agradeció ayer el trabajo que viene realizando el Ayuntamiento de Ibiza a través de sus servicios sociales para atender a las personas que se alojaban irregularmente en el inmueble y que, aseguran, ha permitido reducir su número en los últimos meses, desde los alrededor de 40 que lo ocupaban en verano hasta los 15 desalojados ayer. Entre los que ya no están en la Comandancia está José Luis López, que ayer aseguraba haberse «desentendido» del resto de ocupantes.