IBIZA | N. G. G.
El hombre arrestado por matar a su pareja sentimental en Cala Tarida en 2007 ha sido condenado a seis años de cárcel y al pago de 120.000 euros de indemnización tras confesar que fue el autor de los hechos y que actuó movido por un «arrebato» después de que su compañero le dijera que iba a terminar la relación, según informaron fuentes jurídicas.
El acusado, Tires A. S., de 30 años y natural de Argelia pero con pasaporte francés, había negado siempre su implicación en el suceso y había dicho que la víctima, Christian Alberich, francés de 46 años, se suicidó. Sin embargo, recientemente decidió cambiar su versión, reconoció lo ocurrido y afirmó que lo explicado hasta entonces era mentira.
Las citadas fuentes, conocedoras de su testimonio, indicaron que Tires A. S. relató que, cuando su compañero le dijo que le iba a dejar, se inició una discusión entre ellos y a él se le «fue la cabeza». Supuestamente, la víctima sacó un cuchilló y él cogió una catana y le propinó hasta 17 golpes en la cabeza.
Arrebato
A raíz de la confesión, los representantes de las acusaciones pública y particular y de la defensa acordaron aplicar al acusado las atenuantes de confesión y arrebato y fijar la condena en seis años de prisión por homicidio, en un acto celebrado el pasado 22 de octubre. De este modo, Tires A. S., que ya ha pasado dos años en prisión, evitó ser juzgado por un jurado popular.
Los hechos se produjeron en la tarde del 14 de septiembre de 2007 en la vivienda de la urbanización Coral Mar de Cala Tarida donde residían la víctima y el agresor y que era propiedad del primero. Según se publicó entonces, se produjo una violenta discusión entre ambos y uno fue víctima de una brutal paliza.
Sin embargo, en un primer momento se barajó la posibilidad de una autolesión ya que la persona que alertó por teléfono de lo ocurrido indicó que el herido había intentado suicidarse. Esto, unido a la declaración de unos testigos que vieron a la víctima en el suelo y a su pareja «totalmente tembloroso y lloroso» hizo que los agentes que acudieron al lugar permitieran al ahora condenado que limpiara la casa, lo que él aprovechó para deshacerse de toallas ensangrentadas.
No obstante, la investigación desarrollada por la Guardia Civil determinó finalmente que la víctima había sido atacada con una espada japonesa o un martillo, objetos que fueron hallados en la vivienda manchados de sangre.
Al día siguiente de que el herido ingresara en la Policlínica Nuestra Señora del Rosario con lesiones calificadas entonces de «incompatibles con la vida», su pareja y principal sospechoso huyó a Barcelona, aunque fue detenido nada más llegar a esta ciudad, donde ingresó en prisión provisional después de que el juez del Juzgado de Instrucción número 25 le tomara declaración.
Dos días después de la agresión, Christian Alberich murió en el centro sanitario como consecuencia de la gravedad de las heridas infligidas.
El 8 de octubre de 2007, Tires A. S. compareció en los juzgados de Ibiza y reiteró que su pareja se había suicidado y que ya lo había intentado en ocasiones anteriores porque «tenía muchos problemas». El detenido, que explicó que estaba «totalmente enamorado», ofreció una versión confusa sobre los hechos.