IBIZA | R.S.V.
El Anuario del Envejecimiento destaca que la dinámica económica de las islas y la realidad de la inmigración hacen que el fenómeno del envejecimiento no sea tan acentuado como en otras comunidades autónomas. El estudio señala la importancia de los flujos migratorios en Balears, que ha sido tradicionalmente uno de los destinos preferidos por los europeos comunitarios jubilados. A pesar de que este flujo continúa, en los últimos tiempos hay que reseñar la llegada de «inmigrantes de una gran diversidad de nacionalidades, con una estructura de edad que aumenta la población activa».
Esta realidad social del archipiélago ha influido en el hecho de que el peso relativo de las personas mayores en los últimos años haya disminuido y que la tasa de dependencia no haya aumentado tanto como en otras comunidades autónomas. En Balears, los ciudadanos procedentes de flujos inmigratorios se dividen en dos segmentos: los ingleses y alemanes, que tienen una edad elevada, y los grupos procedentes de África, la Europa del Este o países sudamericanos que se caracterizan por su juventud. De su integración cultural dependerá en parte la evolución del envejecimiento.
El Anuario incide también en la diferencia entre las esperanzas de vida de los hombres y las mujeres que pone de manifiesto la «feminización de la vejez». La superioridad en el número de mujeres en Balears aumenta a medida que avanza la edad. Según el padrón de 2007, entre las personas de más de 85 años hay 4,7 hombres por cada diez mujeres. En el futuro, se espera que el envejecimiento de las nuevas generaciones haga evolucionar esta variable hacia una progresiva igualación entre ambos sexos.