IBIZA | A. F. F.
La ausencia de tres de los acusados y varios de los policías que debían prestar declaración obligó ayer a suspender el juicio a una supuesta banda de senegaleses que se dedicaban a la venta de objetos falsificados desde un locutorio de Sant Antoni. El ministerio Fiscal reclama una pena de dos años de cárcel y 6.000 euros de multa para cada uno de ellos. La acusación particular, que ejerce Christian Dior, pedía además una compensación de 17.500 euros a cada acusado.
En el registro de este local, realizado en 2005 por agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil, se intervinieron 20 cajas de artículos falsificados. En aquella operación, que culminó con 27 detenidos, los cuerpos de seguridad se incautaron también de 100 pastillas de éxtasis tras el registro de un segundo locutorio.
Varios de los encausados se encuentran en Senegal y uno de los agentes que debían declarar se hallaba en Colombia y otro de vacaciones, mientras que el perito policial tampoco pudo comparecer. Por todo ello, la juez Clara Ramírez emplazó a los acusados a una vista oral que se celebrará en junio, cuando según la defensa, los ausentes volverán a Ibiza para la temporada.