IBIZA | E. R.
El presidente del Consell, Xico Tarrés, defendió una vez más a su salida de los juzgados su inocencia en torno al caso Ibiza Centre, por el que se le imputa supuestamente los delitos de cohecho, prevaricación y tráfico de influencias. «Algunos me querrían ver como a un chorizo, pero no lo soy ni en este caso ni en ningún otro», dijo. Tarrés insistió en que él ya ha dado explicaciones y que ha llegado el momento de que lo hagan otras personas, fundamentalmente para que justifiquen «lo que ha pasado en los últimos ocho meses», en referencia a la querella fallida presentada por Tuells y López en contra del anterior juez instructor de Ibiza Centre y la abogada Ascensión Joaniquet y que ha supuesto la apertura de una investigación contra ambos por presunta falsedad.
Tarrés dijo que se niega a aceptar que se «meta en el mismo saco a todos los políticos». «No todos somos iguales y nadie me podrá acusar ahora ni nunca de que he hecho una sola cosa que no fuera legal», señaló el presidente, para añadir acto seguido: «Llevo diez años en política y no me da para comprarme determinados televisores o escobillas de WC», en alusión a algunos de los elementos ´valiosos´ hallados en el ´palacete´ del ex presidente del Govern Jaume Matas. Abundó en que el único problema del proyecto Ibiza Centre es que es «bueno» para la ciudad y destacó que ya estaría acabado «si no hubiera habido alguien que quería hacer daño políticamente» forzando su paralización. Puso como ejemplo la decisión del anterior gobierno del Consell, del PP, de proteger el edificio de Sa Graduada, cuando, según él, no lo merecía.