IBIZA | RAQUEL SÁNCHEZ
El Parque Natural del Delta del Ebro celebró el año pasado el 25 aniversario de la creación de la figura legal que lo protege y de su gestión como espacio de conservación de sistemas naturales. Su director desde 2007, Joan Francesc Vidal, estuvo ayer en Ibiza para explicar la historia y la organización de este espacio que guarda algunas similitudes con ses Feixes y que podría servir de modelo para su recuperación.
Vidal señaló que el Delta del Ebro es una zona compleja a nivel social, económico y de usos del territorio. «Seguimos enfrentándonos a problemas a diario, pero después de 25 años tenemos un sentimiento de satisfacción, de trabajo bien hecho y hemos conseguido entre todos conservar una parte de nuestra identidad», afirmó.
La desembocadura de este río se convirtió en espacio protegido en 1983, después de que un grupo de vecinos se manifestaran solicitando la protección de las lagunas para evitar que se desecaran. La Generalitat catalana promulgó un decreto para preservar la zona, pero parte de los habitantes del delta consideraban la figura de Parque Natural como un límite al desarrollo, por lo que durante una época hubo muchos conflictos.
Según explicó Vidal, con el tiempo se ha demostrado que la preservación de las especies y los ecosistemas es compatible con la actividad humana. De hecho, en el parque hay una industria salinera y abundan la agricultura, la caza y la pesca. El director de este espacio puso como ejemplo del tipo de situaciones que tiene que solventar el equipo directivo el crecimiento de la población de flamencos, que acabó siendo un problema para los cultivos de arroz. La Junta rectora del parque ha establecido un método de vigilancia nocturna y ha instalado luces para disuadir a las aves, pero, además, ha instaurado indemnizaciones para compensar a los payeses cuando se producen las incursiones.
El biólogo Jaume Estarellas fue el encargado de introducir la ponencia de Vidal, que forma parte del 35 Curs Eivissenc de Cultura organizado por el Institut d´Estudis Eivissencs (IEE) dedicado este año a la gestión de zonas húmedas y, en concreto, al caso de ses Feixes. Estarellas señaló las similitudes entre ses Feixes de Ibiza y otras zonas húmedas como la Albufera de Mallorca y el Delta del Ebro, ya que todas funcionan mediante entrada de agua dulce procedente de diferentes torrentes. Destacó además que el humedal ibicenco es un ámbito con vegetación, avifauna y fauna invertebrada únicas e insistió en el potencial ecológico que mantiene pese a su estado de abandono y las posibilidades de mejora con sistemas de restauración ambiental.
«Podría tener un papel etnológico primordial, a pesar de que siempre ha sido la hermana pobre. Ha estado a la sombra de ses Salines, donde se hicieron muchos esfuerzos hasta conseguir una legislación que las protegiera. En ses Feixes se ha tardado mucho más y aún no ha cuajado una figura de protección», expuso el biólogo ibicenco.
«Ses Feixes tiene además la mala suerte de estar muy próxima a la ciudad, por lo que al abandonarse el uso agrícola se ha convertido en el basurero de Vila y su situación urbanística también le ha perjudicado», denunció. Aun así, aseguró que actualmente se vive un punto de inflexión y «empieza a conocerse no como un sitio lleno de ratas sino como un lugar de valor ambiental». «Se ha hecho un lavado de cara y ahora al menos se ven los portales y los canales, es un inicio. Pero es necesaria una acción global para restituir el sistema hídrico y de salida de agua», concluyó.