IBIZA | MARTA TORRES
Varios médicos del hospital Can Misses han pedido trabajo a ex compañeros que se encuentran en otros hospitales españoles. Uno de los dos oncólogos, de hecho, ya ha iniciado la búsqueda de una plaza fuera de la isla, siguiendo el camino de los dos cardiólogos que en el último año han abandonado el hospital ibicenco. Los médicos explican que las condiciones económicas en el centro siguen siendo las mismas y que lo que les está incitando a marcharse de la isla es el ambiente que se respira en el hospital y, especialmente, la relación con la gerencia del Área de Salud de Ibiza y Formentera. «No hay interlocución, no hay respuesta a los problemas del día a día», comentan los médicos, que aseguran que muestra de ello es que el jefe de internistas, en los últimos dos años, «sólo ha hablado con el gerente, Francisco Cárceles, una vez». «Esto ya da una idea de cómo está el tema de la comunicación», añaden antes de asegurar que muchos de ellos temen hablar públicamente sobre su situación por miedo a represalias.
Los médicos califican como «muy significativo» el caso de Cardiología. «Se han ido dos cardiólogos, dice el Ib-Salut que por motivos personales, pero uno de ellos era de aquí, vino a vivir aquí hace muchos años y ahora se ha ido por el ambiente de trabajo», explican. En el caso de uno de los oncológos, su decisión de irse de la isla es firme, lo que hace temer al resto de los facultativos la situación en la que se quedarán entonces los enfermos de cáncer si no se encuentra otro especialista de manera inmediata. «Volveremos a estar con uno sólo, con lo que costó que hubiera dos», señalan los médicos, que recuerdan que hasta los usuarios de este servicio se manifestaron en la tercera planta del hospital para solicitar a la anterior gerencia esta contratación.
Presión en Ginecología
Los médicos reconocen que hay servicios que funcionan bien, como Pediatría, en el que aseguran que el número de médicos es el adecuado y la presión asistencial, correcta. Todo lo contrario de lo que afirman que ocurre en Ginecología. «No son suficientes ginecólogos y hay problemas», detallan. Lo mismo explican del departamento de Neumología, en el que en estos momentos hay dos especialistas, los que marca la plantilla de Can Misses. «Pero por población, con cerca de 140.000 tarjetas sanitarias, a las Pitiusas les corresponderían al menos cuatro, porque la cifra se acerca más a cinco neumólogos», señalan antes de asegurar que la gerencia de Can Misses ha tenido la oportunidad de contratar a un neumólogo que solicitó trabajo «pero no lo hizo».
En los últimos dos años señalan que también se han marchado de Can Misses «dos magníficos cirujanos», vacantes que ya se han cubierto. En el caso del servicio de Urgencias del hospital aseguran que el espacio que se habilitó para tener a los pacientes que debían quedar ingresados mientras les asignaban una cama en planta está «descontrolado» ya que afirman que algunos de los enfermos han llegado a permanecer en esta zona «hasta tres días», con los problemas que ello implica para los médicos, enfermeras y las familias de los afectados. «No pueden visitarlos con la frecuencia que podrían si estuvieran en planta», afirman. La gerencia del hospital y el director médico han negado en más de una ocasión que haya casos de pacientes que han estado ingresados en urgencias varios días, casos que esta redacción conoce de primera mano.
Los médicos explican que el ambiente de trabajo en el hospital les llevó en un primer momento a la necesidad de intentar un cambio de actitud en la gerencia. Al no recibir respuesta alguna, reconocen que sintieron rabia por la falta de comunicación y de respuesta. Ahora indican que se encuentran totalmente desmotivados por su trabajo y que es por esta falta de motivación por la que muchos de ellos, si no han comenzado ya a buscar trabajo fuera de la isla, tienen pensado hacerlo en breve.
En este sentido afirman que los trabajadores de la Unidad de Cuidados Paliativos (UCP) temen que el nuevo plan sobre este servicio que está redactando la conselleria signifique una reducción de los profesionales a pesar de que llevan años reivindicando más personal. Esta estrategia debería haberse presentado en el mes de septiembre, pero todavía no se ha hecho pública. La coordinadora de este servicio, que atiende a unas 35 familias de manera simultánea, aseguraba antes del verano que para poder llegar a todos los usuarios que podrían beneficiarse de esta unidad sería necesario triplicar el número de trabajadores.
Contratos dos por uno
Los médicos aseguran que ha habido posibilidad de contratar a algunos de los facultativos que faltan pero que no se ha hecho porque la gerencia no ha querido contratar también a su pareja. «Es algo habitual. Excepto cuando la pareja del médico que te interesa trabaja en algo no relacionado con la sanidad o cuando es alguien soltero o divorciado», señalan. En este sentido, detallan que en más de una ocasión se ha contratado un médico de más para conseguir el especialista que interesaba. «En Ibiza y Formentera nunca sobran», señalan. En este aspecto recuerdan que hace unos años, para conseguir un oncólogo, se contrató a su pareja, una inmunóloga, a pesar de que no había ninguna plaza de esta especialidad en la plantilla del hospital.
El personal de Can Misses denuncia que la gerencia de Can Misses está reduciendo el gasto al no reemplazar a los trabajadores que faltan. Por cada especialista que no trabaja se ahorra al año alrededor de 40.000 euros. De hecho, acusan a los directivos del hospital de estar siguiendo órdenes de Palma para limitar el gasto. «Pero si ven que un año puedes funcionar con diez, el año que viene te dirán que trabajes con ocho. Y parece que de eso no se dan cuenta», comentan los médicos, que indican que los políticos deben ser conscientes de que la sanidad en Ibiza siempre será más cara que en Mallorca por cuestiones geográficas. «Atender a los ciudadanos de las Pitiusas en condiciones parecidas a las de Mallorca sale más caro», insisten los médicos, que piden a la gerencia que defienda la calidad y los intereses de la sanidad pitiusa en la conselleria de Salud.
El Ib-Salut no ha querido responder a las cuestiones sobre este asunto que le planteó esta redacción.