IBIZA | N. G. G.
Las zonas de Sant Josep y Sant Antoni afectadas por el tornado que la noche del jueves causó importantes destrozos materiales en árboles, viviendas, mobiliario y postes eléctricos y telefónicos trataban ayer poco a poco de volver la normalidad, algo «difícil en un solo día», según reconocía el concejal de Sant Josep Ángel Luis Guerrero.
En la jornada de ayer seguían trabajando operarios de Gesa para reparar los postes eléctricos dañados. También lo hacían los propios vecinos, a quienes les correspondía la ardua tarea de limpiar escombros en sus casas y retirar los árboles, vallas y demás material que hubiera caído en el interior de sus fincas y que, por no suponer un riesgo ni impedir el acceso a las viviendas, no fue retirado el viernes por los profesionales.
«Está todo mejor. La calle es Caló ya está abierta al tráfico y la calle Álava está prácticamente toda abierta. Ahora están trabajando los técnicos de Gesa para intentar recuperar el suministro eléctrico porque había unos postes afectados y los propios particulares en sus viviendas», comentó ayer por la mañana Guerrero, tras hacer una visita a la zona. A su vez, el concejal de Gobernación de Sant Antoni, José Ramón Serra, Pilot, señaló también que lo que quedaba ayer era, sobre todo, «troncos en viviendas y solares particulares».
En la jornada de ayer se acercaron a los barrios afectados los alcaldes de Sant Josep y Sant Antoni, Josep Marí Ribas y José Sala, junto a la consellera de Interior, Pilar Costa, donde pudieron comprobar de primera mano los efectos del tornado.
Guerrero y Serra coincidieron en destacar lo «espantoso» y «espectacular» de lo que encontraron el jueves por la noche cuando se acercaron a la zona limítrofe de ambos municipios y vieron los efectos del tornado. Serra destacó la «desesperación» de algunas personas, mientras que Guerrero apuntó que ver todo el despliegue de efectivos desplazados, ayudó a «tranquilizar» a los vecinos. «Afortunadamente, no ha habido daños personales», dijo Serra.
Serra recordó algunas de las imágenes vividas: personas preocupadas por la desaparición de sus animales domésticos, la puerta de la valla de una vivienda que no aparecía por ninguna parte, otra valla de hierro situada a más de 100 metros de su posición inicial, la mitad de una plantación de olivos arrasada... Según Serra, ninguno de los vecinos de la zona de Sant Antoni afectada tuvo que dormir fuera de su casa, mientras que Guerrero señaló que sí lo hicieron algunos de la calle Álava.
Los ediles agradecieron la colaboración de todos efectivos por su trabajo. Según Guerrero, el Consistorio pondrá a disposición de los afectados los informes realizados para que puedan reclamar daños.