IBIZA | A. F. F.
—Hablemos de las dificultades en la gestión del hipódromo de Sant Rafel. Incluso se planteó su venta. ¿Tienen ya una fórmula para su futuro?
—Lo que pretendíamos era obtener financiación mediante un renting del hipódromo, pagando un alquiler con la opción de recuperarlo a 15 años. Tenemos pensado ubicar allí un centro artesanal y de productos agrícolas que abriría estas Navidades y donde ambos colectivos podrán vender sus productos todo el año. Tendrá un espacio reservado para agricultores de la isla y también estarán los criadores de razas autóctonas, que podrán mostrar sus animales. En cuanto a la actividad deportiva que se realiza, la asociación de trote asumirá las apuestas de las carreras.
—¿Y esto cómo se pagará?
—Queremos que se autofinancie con las cuotas de los que participen. Adaptaremos las instalaciones, lo que no requiere mucha inversión. También está previsto que tenga un espacio de exposiciones. Además, nos pedían un lugar en el que instalar un museo de productos rurales y creo que con la explotación se puede ir manteniendo.
—En cuanto a la pasarela Adlib, estos años han sido de indefinición, sin saber bien cuándo se celebraría ni quién estaría.
—Este año ha sido un éxito. Los diseñadores han participado. Ahora, en la World Travel Market tenemos una reunión con el Instituto de Comercio Exterior para dar a conocer esta actividad. Estamos mostrando la moda Adlib en todos los actos de promoción. Este último mes, por ejemplo, ha habido prendas ibicencas en los escaparates de los almacenes Harrod´s de Londres y creo que el sector está contento. Me gustaría que el sector fuese más ambicioso y que definiéramos claramente qué es Adlib y la moda de Ibiza. Pero también quiero hacer una reflexión: Hay épocas en las que la moda de un lugar tiene mucho éxito y otras en las que declina.La moda ibicenca lleva casi 40 años en boga. Debe tener una riqueza interior muy importante para lograrlo.
—¿Entonces, lo menos importante es la pasarela ibicenca?
—La semana de la moda es un momento en el que culmina un año de trabajo y tiene un papel de promoción de las creaciones y de la isla.
—De cara al año que viene ¿cuáles serán sus prioridades?
—Mantendremos el trabajo que hacemos en las zonas turísticas, con la puesta en marcha de la comisión de legalización de plazas, y sacaremos adelante el trabajo de definición del sector. Apoyaremos todo el proceso de Estudis x Ibiza, porque supondrá una mayor cualificación del sector empresarial y laboral. También seguiremos trabajando en el ámbito de la música. En cuanto a lo hecho, que el gasoducto haya empezado con gran aceptación, cuando al principio se percibía como un problema social, es un éxito del departamento. En esta línea de diálogo, seguimos manteniendo encuentros mensuales con los sectores productivos de la isla para darles confianza. Es cierto que no estamos en la época que nos habría gustado gobernar, aunque hemos de ser optimistas, si trabajamos juntos, saldremos antes.
—La World Travel Market llega en un momento en el que Inglaterra y Alemania parece que empiezan a salir de la crisis.
—Creo que pueden pasar dos cosas: que la libra se recupere, lo que sería bueno para nosotros, o que en un momento dado se recuperen ambos mercados. Creo que la temporada no será tan buena como otras, pero irá recuperándose, también por el esfuerzo de parte del sector hotelero.
—¿A quién se refiere?
—A los que están invirtiendo en Platja d´en Bossa, o al esfuerzo que se hace en Talamanca por abrir todo el año. Son como manchas de aceite que se extienden y generan mejoras a su alrededor. El sector empresarial debe reflexionar sobre sus estructuras y qué puede mejorar en ellas o qué cualificación debe pedir a sus trabajadores.
—En cuanto a la construcción, ¿qué dimensión debería tener el sector?
—Paseo mucho por Ibiza y no me atrevo a ponerle número. Pero el mantenimiento de la isla dará al sector un papel importante.