IBIZA | E. R.
El Consell de Formentera aprovechó la visita de los inspectores de la Unesco para expresar su preocupación por la posible afectación del vertido de los lodos de es Botafoc en un punto de alta mar situado a una distancia de 23 kilómetros del puerto de Vila sobre las praderas de posidonia de su territorio, a pesar de que no presentaron alegaciones al proyecto cuando éste estuvo sometido a exposición pública, ni participaron en la comisión balear de Medio Ambiente, del 11 de enero de este año, en la que se aprobaron, por unanimidad, las obras de construcción de la plataforma de las nuevas instalaciones portuarias.
La falta de participación del Consell de Formentera durante la exposición pública y aprobación del estudio ambiental del proyecto salió a relucir durante la reunión que mantuvieron los representantes de esta institución y los del Consell de Ibiza con los miembros de la misión de la Unesco. La consellera de Medio Ambiente de Formentera, Silvia Tur, aseguró ayer a este periódico que le «sorprendió» que un miembro del Consell de Ibiza recordara la ausencia de la institución en la comisión balear de Medio Ambiente. «No me consta que nos hayan invitado a ninguna comisión balear de Medio Ambiente en la que se hubiera hablado de este tema», dijo. Precisamente, según fuentes de la conselleria balear de Medio Ambiente, no se invitó a Formentera porque no se consideró que fuera una administración afectada.
Un representante de Formentera es miembro de la comisión permanente balear de Medio Ambiente, pero, según explicó Tur, sólo acude cuando se someten a aprobación obras que afectan a su territorio y siempre que tengan un interés especial. «Aunque hubiéramos estado invitados, no es excusa para hacer las cosas mejor o peor», dijo la consellera, que abundó en que la institución nunca ha recibido ninguna información del proyecto. Tur explicó que el pasado 20 de octubre el presidente de la institución y ella misma viajaron a Palma para mantener una reunión con la Autoridad Portuaria y recabar información sobre los vertidos de lodos. La consellera negó que anteriormente no se hubieran preocupado por esta cuestión, sino que habían ido recabando información. Destacó que «el detalle» de lo que puede suponer esta parte del proyecto no lo han conocido hasta hace poco. «El Consell de Formentera no tenía por qué poner en duda que la Autoridad Portuaria no estaba adoptando las medidas adecuadas, hasta que se ha empezado a originar un debate social y el GEN ha lanzado una señal de alarma. Nos dimos cuenta de que teníamos que investigar más», justifica.
«Hay cosas que no están claras. No queremos enfrentarnos a nadie ni nos oponemos al puerto. Sólo queremos evitar que tengamos que llorar cuando el daño ya esté hecho», insiste. Tur señala que le preocupa el hecho de que la Autoridad Portuaria le informara de que controlará que los lodos se vierten en el punto escogido. «El Consell de Ibiza dice que ha pedido que haya un técnico externo a la promotora, lo cual es contradictorio con lo que plantea la Autoridad Portuaria», dice. El Govern balear recuerda que velará para que se cumplan las condiciones del vertido de fangos a través de una auditoría ambiental, al igual que ya se hizo con el dique de es Botafoc.
Tur tampoco entiende por qué el proyecto, si afecta a las praderas de posidonia, no contiene un informe de la Red Natura 2000. La Autoridad Portuaria sostiene que no es necesario porque sólo se afecta a la posidonia del interior del puerto, que no está protegida. Asimismo, la consellera no se cree que si durante el dragado se halla la presencia del alga invasora Caulerpa racemosa, ésta «se eliminará una una mediante electrodos». «No soy una técnica acreditada, pero es una absoluta chorrada», destacó.
Dudas del Consell
La consellera de Medio Ambiente, Silvia Tur, sostiene que «hay cosas que no están claras» y que ni se opone al proyecto del puerto ni quiere enfrentarse con nadie.