IBIZA | NIEVES GARCÍA GÁLVEZ
Una turista irlandesa relató ayer, durante el juicio celebrado contra un hombre con el que había tenido una relación sentimental durante «cuatro o cinco días», que el procesado supuestamente la violó en la playa, le sustrajo el dinero que llevaba encima y después la dejó allí sola. «Fue la peor experiencia que he tenido», señaló la denunciante.
Sin embargo, V. A. W., de 25 años y de origen rumano, que se enfrenta a siete años de cárcel como presunto autor de un delito de agresión sexual, aseguró que los dos se marcharon voluntariamente a la playa y mantuvieron relaciones sexuales de mutuo acuerdo. «Cuando yo había terminado, de repente ella empezó a llorar. Me levanté, le pregunté qué le pasaba pero no me decía nada», indicó el acusado, que sostuvo que en ningún momento ella le dijo que no quería seguir o que se apartara.
Los hechos, juzgados en la Sección Primera de la Audiencia Provincial, ocurrieron en la madrugada del 12 de julio de 2008. Al parecer, V. A. W. y la mujer se habían conocido en un bar a principios de mes, durante un viaje de ella a la isla, y estuvieron quedando varios días para beber y salir juntos. Durante esos encuentros, mantuvieron relaciones sexuales, según reconocieron ambos, si bien la chica dijo que esto no ocurrió todos los días y el acusado aseguró que era cada día. Sin embargo, ella consideró que el procesado la «acosaba» y que sólo quería sacarle dinero.
Se encontraron en un bar
La noche en que supuestamente se produjo la agresión, V. A. W. y la joven, que estaba acompañada de su hermana, se encontraron en un bar de Sant Antoni donde él ayudaba a un amigo.
«Se acercó, me empezó a hablar y me tocó inapropiadamente metiendo las manos a través de la ropa», contó la víctima. Entonces, ella decidió marcharse del lugar. «Fui caminando por la playa y él me empezó a perseguir. Yo lloraba porque estaba nerviosa. Me senté en la arena sola y entonces él llegó e hizo lo que hizo», añadió. Según explicó, V. A. W. supuestamente la tiró al suelo, le bajó la ropa interior –llevaba un vestido–, se bajó sus pantalones y la penetró. «Lo hizo rápidamente», señaló la mujer, aunque en su primera declaración ante el juez instructor había manifestado que la agresión duró «media hora» y que él la penetró varias veces. «Yo estaba llorando y le había dicho que no quería tener relaciones», indició ella, que señaló que no gritó pero sí le empujó varias veces para que se detuviera.
La versión ofrecida por el acusado fue muy diferente. «Tomamos una cerveza en el bar y luego nos fuimos fuera los dos solos. Le dije a ella de ir a su hotel pero me contestó que no podíamos porque el encargado estaba molesto porque hacía mucho ruido y yo no era cliente», dijo. «Por eso fuimos a la playa y mantuvimos relaciones como otros días», añadió. Según el acusado, estuvieron de pie besándose y después él se bajó sus pantalones y ella se desnudó. Ambos se tumbaron en la arena y él le quitó la ropa interior.
Según el informe de la médico forense, la mujer presentaba marcas de presión de dedos en los brazos y también hematomas en los muslos. El acusado explicó que los moratones de los brazos se los pudo hacer al sujetarse en ella para evitar desplazarse durante la relación sexual, mientras que la denunciante explicó que no recordaba cómo la agarró.
Asimismo, la denunciante explicó al tribunal que cuando estaba en Irlanda uno de los amigos de V. A. W. la llamó por teléfono, pero que ella no entendió lo que le dijo y le colgó para que la dejara en paz. «Sufro ataques de pánico y tengo la autoestima muy deteriorada», señaló la chica sobre su estado anímico y psicológico actual.