Muchos fueron los vecinos de Sant Jordi que ayer se acercaron hasta el centro de salud. Además de las autoridades (no faltaba ni una) tampoco se perdieron la inauguración el cura del pueblo, los médicos, la directora de uno de los colegios de la localidad y algunos de los trabajadores de la farmacia, además de los médicos, enfermeras y administrativas que trabajarán en el centro. Los más interesados, sin embargo, eran la decena de personas mayores que, aprovechando que había gente, entraron en las instalaciones para ver dónde, a partir del día 16, tendrán que ir al médico. «Esto sí que nos hacía falta», comentaba Maria Ribas cogida del brazo de su vecina Francisca Torres. «Ahora podremos venir al médico sin tener que coger el autobús ni pedirle a la familia que nos lleve, porque para ir a es Viver tardamos un buen rato», añadía Maria. Mientras los ´jordiers´ buscaban sus futuras consultas, los trabajadores miraban con lupa el mobiliario. «No sé cómo vamos a escribir en este mostrador», protestaba una de las administrativas colocándose en el lugar que ocupará a partir del lunes 16. «Al menos entra mucha luz», añadía una de las visitantes. | M. T.