IBIZA | E. RODRÍGUEZ
El presidente del Govern balear, Francesc Antich, insistió ayer en persona ante los inspectores de la Unesco desplazados a Ibiza en que el proyecto de ampliación del puerto en es Botafoc «ayudará a defender» parte de los bienes declarados Patrimonio de la Humanidad. El encuentro con el jefe del Ejecutivo autónomo centró la segunda jornada de los inspectores en Ibiza, que culmina hoy con una reunión con el presidente del Consell de Ibiza, Xico Tarrés, y el de Formentera, Jaume Ferrer, y el contacto con otros colectivos como los representantes del Club Náutico.
Antich reiteró tras mantener una reunión de algo más de una hora con los miembros de la Unesco que el traslado de las instalaciones portuarias a es Botafoc servirá para «eliminar la presión que ejerce el puerto» junto a la zona que forma parte de la declaración Patrimonio de la Humanidad, en referencia a Dalt Vila y su entorno. «Ayudará a abrir la ciudad y el puerto. Lo hace más habitable en todos los sentidos», dijo sobre el proyecto de es Botafoc.
La directora general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, María Ángeles Albert de León, participó ayer en las reuniones que mantuvieron los inspectores de la Unesco con los técnicos de las conselleries de Agricultura y Medio Ambiente del Govern. Los técnicos de la Autoridad Portuaria, con su presidente, Francesc Triay, también se sumaron a este encuentro. Los inspectores recabaron información de la posible afectación de las obras de es Botafoc sobre las praderas de posidonia, así como la repercusión de los vertidos de fango en alta mar, en un punto situado a una distancia de 23 kilómetros del puerto y de 17 kilómetros del entorno protegido por la Unesco.
Un portavoz de la Autoridad Portuaria aseguró ayer a este periódico que, aunque inicialmente estaba previsto que las obras del puerto se iniciaran en diciembre, «todavía no se ha adoptado ninguna decisión». Al ser preguntado por esta cuestión, Antich dijo que «la mejor manera de respetar el trabajo de los inspectores de la Unesco es no hacer futuribles».«Creemos que las cosas se han hecho bien. Vamos a esperar que se haga el informe y, como se supone, después lo analizaremos», se limitó a decir el presidente, que agregó que el trabajo de las instituciones de la isla debe ser facilitar «todos los papeles y la información» que precisen los inspectores. «Más que preocupación [sobre el resultado del informe] es ocupación. Estamos ocupados en poner a disposición de la Unesco todos los documentos que avalan que, desde nuestro punto de vista, todo está bien hecho», agregó.
Por la mañana, los inspectores también mantuvieron una reunión con representantes del Ministerio de Medio Ambiente para conocer con detalle el estudio de evaluación de impacto ambiental. Después, la misión se dirigió al puerto, donde subieron a una embarcación con la que se aproximaron al punto donde se prevé verter los fangos del fondo donde se ubicará la plataforma. Los inspectores de la Unesco viajaron acompañados por los técnicos de la Autoridad Portuaria y un representante del Consistorio. El miércoles los inspectores también se reunieron con distintas asociaciones de vecinos y comerciantes de la Marina y Dalt Vila. Algunas denuncian desde hace años las molestias que les provoca la actividad portuaria.