PALMA | EFE
El PP aseguró ayer que la situación del Govern balear es «muy mala» y «muy preocupante» por la relación de los partidos que lo integran, si bien el presidente autonómico, Francesc Antich, reconoció la «problemática» del Consell de Mallorca, que no existe en su gabinete, aseguró.
Con ocasión de las preguntas de control al Ejecutivo, Antich se refirió en el Parlament a las «dificultades» existentes en el Consell para acordar entre los partidos gobernantes «cuestiones muy difíciles» como son la política de carreteras o la territorial.
Sobre todo porque el objetivo es «aminorar el impacto» de la gestión que en estos campos impulsó el PP en la pasada legislatura, le echó en cara Antich a la bancada popular.
El modelo económico del PP de continua construcción en las islas y la idea de que el mercado «lo arregla todo» ha «fracasado», dijo Antich, quien considera que ahora es necesario iniciar una nueva etapa económica que será «larga» y para la que el presidente confía en contar también con el partido de la oposición.
La visión del portavoz popular en la Cámara legislativa fue muy distinta. Francesc Fiol aseguró que al presidente le falta «liderazgo» y al Govern, «cohesión».
En concreto, añadió, esa «división» se evidencia en la renuncia la pasada semana de la vicepresidenta del Consell de Mallorca, Joan Llüisa Mascaró, del Bloc.
«Las cosas van mal en el pacto», insistió el jefe de la oposición, que recordó la reciente declaración del número uno de Esquerra Unida –socio del Govern balear y del Consell–, David Abril, referida a que debe dimitir la presidenta del Parlament, Maria Antònia Munar, y expulsar a UM del Govern para ejercer el gobierno en minoría.