IBIZA | MARTA TORRES
Un grupo formado por personas con discapacidad y algunos de sus familiares han enviado una carta al gerente del Área de Salud de Ibiza y Formentera, Francisco Cárceles, en la que solicitan unos aparcamientos «en condiciones» en la zona de estacionamiento del hospital Can Misses. La iniciativa cuenta con el apoyo de la Asociación de Personas con Necesidades Especiales de Ibiza y Formentera (Apneef). Carmen Escandell, madre de un niño que va en silla de ruedas y una de las personas que firma el documento, explica que en estos momentos, en el parking de Can Misses hay seis plazas para personas con discapacidad, las mismas que se han reservado los directivos del hospital por primera vez desde que se creó Can Misses. «Dos están frente al centro de salud, otras dos están al final de la parada de taxis y las otras dos detrás del nuevo edificio de Diálisis», explica. Las familias explican que hace alrededor de tres semanas que enviaron la carta al gerente del Área de Salud de Ibiza y Formentera, pero que todavía no han recibido ninguna respuesta a su petición.
Los afectados aseguran que ni las de la parada de taxis ni las de la zona de Diálisis son adecuadas. En el caso de las primeras, detallan que es «extremadamente complicado» salir del coche y montarse en la silla de ruedas, ya que las dos plazas de estacionamiento se encuentran en pendiente. «Cuando sacas la silla del coche tienes que asegurarte de que tiene el seguro puesto en el momento de tocar el suelo, si no, la silla comienza a rodar calle abajo», comenta Carmen Escandell, que explica que la iniciativa cuenta con el apoyo de la Asociación de Personas con Necesidades Especiales de Ibiza y Formentera (Apneef).
En el caso de los aparcamientos reservados de la zona de Diálisis, señalan que no están en línea, sino en batería y que no tienen las medidas adecuadas para poder descargar y cargar las sillas. Los afectados recuerdan que cuando las plazas para personas con discapacidad están colocadas de esta manera es necesario contar con espacio suficiente a los lados como para poder abrir la puerta por completo y montarse en la silla pegados al vehículo. Las familias aseguran que en el espacio de estas plazas en el hospital esto es completamente imposible.
Zona sin pendientes
Las familias solicitan en su carta que los aparcamientos para las personas con discapacidad se coloquen en la calle que conecta Urgencias con Diálisis y la puerta del hospital y en la que se encuentra la oficina de Traslados y Atención al Paciente. En estos momentos, esa zona está reservada al estacionamiento de algunas ambulancias así como de los coches de las unidades de Cuidados Paliativos (UCP) y de Hospitalización a Domicilio (UHD). Lo que proponen las personas que firman el escrito es intercambiar las plazas. Es decir, que las dos de la parada de taxis y las dos de Diálisis se reserven para los vehículos de la UCP y la UHD y que las suyas pasen a ser para discapacitados. «Hay que tener en cuenta que esta zona es mucho más plana, no tiene pendiente ni hay farolas ni otro mobiliario urbano que te complique el camino», comentan.
Carmen Escandell y Susana Fresneda, ambas miembros de Apneef, critican, además, que la gente no respeta las plazas de aparcamiento reservadas para personas con problemas de movilidad y aseguran que la mayoría de las veces que acuden al hospital éstas se encuentran ocupadas por vehículos que no llevan la pegatina azul que indica que son discapacitados. En estos casos, si no encuentran otro lugar en el que aparcar, explican que llaman a la Policía Local para que retire los vehículos. De hecho, junto a estos aparcamientos se pueden ver varias pegatinas que ha dejado el operario de la grúa al retirar los vehículos. «Nos dicen que, al ser un aparcamiento privado, vienen a llevárselos si llamas, pero no pasan por ahí regularmente para ver si hay coches mal aparcados», critica Carmen Escandell, que apela a la conciencia de los conductores: «Ya es suficientemente complicado como para que encima nos hagan la vida más difícil», añade.
De la misma manera, explican que circular en silla de ruedas por los alrededores del hospital cuando tienen que aparcar lejos de la entrada es «extremadamente difícil». «Las aceras son estrechas, están en pendiente, hay farolas y papeleras que hacen que no quepas y coches subidos encima de las aceras que te obligan a bajar y circular por la carretera», denuncia Carmen Escandell.