SANT ANTONI | P. R.
Josep Ribas, Bernadet, incide en que la cooperativa que él preside no hace política ni tiene intereses en ese sentido, y tampoco él ha ocupado nunca ningún cargo político. Siendo aún muy joven y antes de formar parte del consejo de la entidad agraria, su nombre apareció en la candidatura del PP encabezada por Antoni Marí Tur, a quien considera «un buen amigo» y cree que fue «un gran alcalde».
No niega que le hayan vuelto a proponer algún puesto de salida en el Ayuntamiento, aunque asegura tener muy claro que mientras ocupe la presidencia de la organización agraria, no quería «ni oír hablar del asunto». Aunque ha puesto ya fecha a su salida de ese cargo, asegura que por el momento, no tiene ninguna expectativa ni ambición política.
Desde que ocupa la presidencia el número de socios no ha dejado de crecer y cada año se tramitan nuevas incorporaciones. A pesar de ello, que a simple vista puede suponer que la masa social de la entidad se siente a gusto con la gestión de la directiva, Ribas confiesa que no está satisfecho con lo que se ha conseguido hasta ahora.
«Lamento mucho que este año la algarroba se esté pagando a 17 céntimos y no haya una forma de encontrar un sistema de ayudas, sea de compensación o de lo que se quiera para que al agricultor le llegue un mínimo de 30 céntimos, que es prácticamente el coste de la manipulación. Y lamento que la almendra tenga unos precios de regalo».
Ribas confiesa desconocer las circunstancias que determinan el descenso en los precios de los frutos secos, dado que no es el mismo caso que las verduras, que se han visto afectadas por la disminución del número de turistas.
El portavoz agrario admite que la crisis del sector de frutos secos puede estar determinada por la especulación, ya que en España solamente dos empresas se dedican a la transformación del garrofín, que es el elemento que incide en el precio de la algarroba.
Ribas cree que la solución puede pasar por sentarse con la Administración para reclamar ayudas a los payeses para el mantenimiento del paisaje. Se trataría de encontrar una fórmula para que en años como el actual el sector pueda subsistir.