SANT ANTONI | PEP RIBAS
Josep Ribas Cardona, Pepe Bernadet, es y ha sido agricultor toda su vida. Tiene 45 años, está casado y es padre de dos hijas, de 20 y 18 años. Desde el año 2002 es presidente de la Cooperativa Agrícola Sant Antoni, que con 1.500 socios es la organización agraria más importante de todo el ámbito de las Pitiusas. Esta entidad empezó a trabajar en 2003 en un plan de fomento de la ganadería ibicenca y seis años después el proyecto se ha materializado en un centro de recogida, almacenamiento y transformación de cereales para convertirlos en pienso animal, que ha supuesto una inversión de más de un millón de euros, financiada por las instituciones. En su presentación ante autoridades y sectores campesinos, Ribas calificó esta planta como «un sueño hecho realidad».
—Lleva ya siete años al frente de la cooperativa.
—Empecé en 2002 y el primer domingo de abril de 2010, fecha en que se celebra la asamblea anual, cumpliré ocho años en el cargo. En esa fecha toca renovación de cargos y puedes anunciar aquí que lo voy a dejar. Ya anuncié en su día que estaría ocho años, como el anterior presidente del Gobierno.
—¿O sea, que sigue el modelo de Aznar?
—Sí. Cuatro años me parecía poco y ocho me parece que ya está bien. Además, no es bueno cansar a la gente y uno también necesita descansar. La cooperativa también desgasta y quema.
—¿Se han cumplido las expectativas que tenía cuando entró?
—Para mí, empresarialmente muchas cosas incluso se han superado, siempre gracias al trabajo en equipo. Realmente el presidente es un miembro más del consejo rector, formado por una docena de personas, y siempre hemos empujado todos en la misma dirección. Así, repito que empresarialmente la cooperativa ha superado expectativas, tanto en la sección de maquinaria y en la de taller como en las nuevas instalaciones. Pero lo que es ayudar a los agricultores, a la gente del campo, a los socios a mejorar su renta, que es el objetivo primordial de la cooperativa, aquí parece que nunca conseguimos lo suficiente. Por ejemplo, los frutos secos se están pagando más baratos que nunca. No es que sea culpa de nuestra entidad, pero nuestro caballo de batalla diario es ayudar a los socios a vivir, a comercializar su producto, a trabajar con un poco de dignidad y a obtener una renta que como mínimo, les compense.
—¿La nueva planta para producir piensos no contribuirá a mejorar las rentas agrícolas?
—A ver, en primer lugar, no me gusta que este centro se considere una fábrica de piensos, ya que no es éste su objetivo. Una fábrica de piensos es una aglomeración de molinos y máquinas que se puede poner en cualquier lugar. Esto realmente es un centro de recogida, almacenamiento y transformación, y es que si no conseguimos que la mayor parte de materias primas se produzcan en la isla, habrá sido un fracaso. El objetivo es tanto dar salida a la producción de cereales en Ibiza como producir piensos para la ganadería. Pero las dos cosas están relacionadas. Hay muchos propietarios de fincas que no viven del campo, y si quieren tenerlas cuidadas, tendrán que darles dos o tres labores cada año. La mejor forma de mantener el campo hermoso durante todo el año y la más económica es sembrar cereales. Y la mejor forma de incentivar esta siembra en Ibiza es tener un centro de recogida, donde se pueda dejar todo el trigo, la cebada y la avena que se produzca en la isla.
—¿Este centro supondrá unos precios un poco más altos para los productores de la isla que si los vendiesen en el mercado normal?
—Esto no me atrevo a asegurarlo, porque es como la pescadilla que se muerde la cola. Una de las grandes ventajas de hacer el producto aquí es que buena parte de los consumidores son los mismos que los proveedores. Entonces, podemos pagar lo caro que queramos el cereal, pero ese precio repercutirá en el de la mezcla que se realice aquí. Que serán harinas, triturados, copos, aditivo y correctores para que sea una dieta equilibrada. Si pagamos un sobreprecio para las materias primas, la dieta de los animales saldrá más cara. Aquí la ventaja económica es que las instalaciones han estado subvencionadas, por lo que no tendrá que haber una amortización constante, aunque sí un mantenimiento adecuado. Estas instalaciones no se han montado para ganar dinero, sino para hacer un bien social, para poder incentivar la siembra y para que los productores consigan el máximo.
—¿Es decir, que las instalaciones son para los payeses más que para que para la empresa?
—Las instalaciones son para los agricultores, para la gente del campo y si ellos no se sienten orgullosos y responsables de esto, no habremos conseguido nada, será un fracaso total. No se puede ver esto como una empresa dominada por los cuatro que están al mando o por los que salen en la foto el día de la inauguración, no es así.
—¿Ve usted futuro a la ganadería de la isla a partir de estas instalaciones, es optimista ?
—Pienso que más que optimistas, tenemos que ser realistas y no engañarnos a nosotros mismos. Creo que sería un éxito total que entre todos, contando con las administraciones responsables, supiésemos mantener lo que hay. Ya no hablo de crear nuevas explotaciones, que ojalá se incorporen nuevos ganaderos. Nuestro reto es mantener la cabaña ganadera que tenemos en la isla.
—¿Hay jóvenes que empiecen a trabajar como agricultores?
—Hay bastantes jóvenes que se incorporan al sector a tiempo parcial y están apuntándose a las ayudas de la conselleria. Ahora bien, son muy pocos los nuevos que trabajan solamente en el campo.
—¿Ha sido muy difícil conseguir las ayudas institucionales para las nuevas instalaciones?
—Fue muy difícil iniciar el proyecto y conseguir explicar a todos los responsables políticos implicados la importancia que tenía para la isla. A partir de que se empezó a desarrollar, ha habido un consenso político total y la verdad es que desde la mitad del proyecto hacia adelante, prácticamente no se han producido dificultades.
—¿Se consigue más de un gobierno de derechas o de uno de izquierdas?
—Se consigue de cualquiera que sea el responsable de turno, si el proyecto es bueno y se consigue transmitirlo como tal. A nivel local, creo que depende mucho más de las personas que ocupan un cargo que de los partidos políticos que gobiernen en un momento determinado. Nosotros nunca hemos ido a tratar con partidos, sino con las personas que había en cada momento, y todas nos han atendido de maravilla si hemos planteado una idea clara.