IBIZA | N. G. G.
La Fiscalía pide ocho años de prisión y el pago de una indemnización de 50.000 euros para un hombre acusado de agredir sexualmente durante varios años a una joven menor de edad que desde entonces sufre pesadillas continuas y tiene temor hacia los hombres adultos.
El juicio por estos hechos se celebrará a las 9,30 horas del jueves en los juzgados de Ibiza, donde se desplazará el tribunal de la Sección Primera de la Audiencia Provincial.
El escrito de acusación provisional del Ministerio Público sostiene que durante la infancia de la menor, nacida en 1996, el procesado, J. R. M., mantenía encuentros frecuentes con la familia de la niña con motivo de la celebración de cumpleaños, fiestas y comidas. Durante las mismas, «valiéndose de su condición de amigo íntimo de la familia y de su consiguiente cercanía con ésta», J. R. M. aprovechaba para quedarse a solas con la niña.
Según apunta la Fiscalía, en esos encuentros, que presuntamente tenían lugar en la habitación de la menor o en otras estancias de la vivienda donde no podían ser descubiertos por los padres, J. R. M., «con ánimo libidinoso», cogía a la menor por los hombros con fuerza y le realizaba tocamientos en el pecho y en sus genitales por debajo de la ropa interior, al tiempo que la besaba en los labios. En una de las ocasiones, el acusado supuestamente llevó a cabo las agresiones en un barco cuando acompañaba a la familia de excursión a Formentera.
«Le pedía que la dejara en paz»
«La menor le pedía que la dejara en paz y el acusado, riéndose, seguía tocándola y agarrándola de forma que le hacía daño para que no pudiera marcharse», recoge el escrito de calificación provisional de los hechos del Ministerio Público.
Al parecer, estos hechos se llevaban produciendo «desde hacía varios años» en fechas que la víctima no ha podido concretar, si bien la última vez fue el 1 de junio de 2009. Ocho días después, y ante el temor de que el acusado fuera invitado a comer ese día en el domicilio familiar, la menor contó a su madre todo lo que estaba ocurriendo.
La Fiscalía indica que, como consecuencia de las agresiones a las que fue sometida, la menor, que ahora tiene 13 años, sufre continuas pesadillas en las que ve que el acusado vuelve a su casa, siente temor hacia los hombres adultos, ha visto disminuido su rendimiento académico y sufre una afectación psicológica que ha alterado su normal desarrollo.