IBIZA | M. T.
Ayer a las ocho de la mañana varios grupos de padres comentaban a las puertas del instituto Sa Blanca Dona la dimisión del equipo directivo del centro y los problemas que sufre el edificio. Los padres, que coincidían en culpar a la conselleria de Educación de dejadez, divergían, en cambio, a la hora de valorar la renuncia en bloque de la directiva del centro.
Algunos padres apoyaban lo que calificaban como «la única manera de llamar la atención de los que mandan». Otros, en cambio, se mostraban un tanto desorientados. Una madre, por ejemplo, confesaba estar «un poco enfadada» a pesar de que le parecía «muy bien que por fin hayan decidido tomar cartas en el asunto». Asegura que hace un par de años se quejó a la dirección por el cierre de algunos baños del centro. «Pero me dijeron que no había ningún problema a pesar de que yo había visto cómo estaban», afirma.
Otra madre asegura que también protestó «no hace mucho» por el mal estado de las instalaciones y que no le hicieron ningún caso. «Lo que no entiendo es por qué antes nos lo negaban todo y ahora pegan el zapatazo dimitiendo para que Educación reaccione y comience por fin las obras de reforma. Me parece bien, pero antes podrían habernos reconocido la situación», insistía mientras a unos metros otros padres, que se acababan de enterar, se planteaban si el edificio es lo suficientemente seguro para que los adolescentes continúen acudiendo cada día a clase.
Los alumnos, en cambio, tenían otras preocupaciones. La mayoría se frotaba las manos pensando en la posibilidad de que las protestas deriven en huelgas que les permitan quedarse en casa. A algunos de los mayores, en cambio, la sola mención de la palabra «huelga» les producía temblores y ataques de pánico. Están en segundo de Bachillerato y la Selectividad acecha al final del curso, por lo que perder clases les da pánico.