SANT ANTONI | RAQUEL SÁNCHEZ
Bu se ha quedado sola. Este ejemplar macho de tortuga boba continúa recuperándose en sa Cova de ses Llagostes, donde está ubicado el Centro de Recuperación de Especies Marinas (CREM) de Sant Antoni. Su compañera hasta ayer, Enriqueta, ha vuelto al mar.
Enriqueta es una tortuga hembra de 35 kilos que hace dos meses fue hallada en las proximidades del puerto deportivo Marina Ibiza con problemas en una de sus aletas. Se la había dañado al enredarse en una red de pesca y no podía moverla. Fue trasladada a Sant Antoni, donde la cuidaron y descubrieron que también tenía dificultades para mover la otra aleta por una antigua fractura mal curada. Pablo Valdés, biológo del CREM, le ha estado suministrando antibióticos y vitaminas durante varias semanas. Ahora asegura que «ya no se va a poner mejor». Enriqueta sólo mueve esa aleta en caso de extrema necesidad, pero es capaz de valerse en el mar incluso sin ella.
Por eso ayer volvió a su hábitat natural con la ayuda de dos agentes forestales de la conselleria de Medio Ambiente que la trasladaron hasta Cala Salada y la liberaron allí. Pablo, que ha sido su principal cuidador durante dos meses, explica que Enriqueta se dirigirá ahora hacia una zona de alimentación o apareamiento, aunque este segundo supuesto es el más probable al tratarse de una hembra. Para aparearse, la tortuga que hasta hace poco convalecía en Sant Antoni pondrá rumbo al Mediteráneo oriental, más concretamente a aguas de Chipre. Desde allí seguirá viaje hasta alguna playa de Florida, el lugar que esta especie suele elegir para desovar, ya que ni en Ibiza ni en todo el Mediterráneo occidental existen playas con las características adecuadas para que las tortugas bobas pongan sus huevos. Esta especie necesita una temperatura determinada, una playa virgen y no repleta de hoteles y un tipo de arena con granos de un tamaño específico.
Ahora Bu es el único animal ´ingresado´ en es Cap Blanc. En lo que va de año han pasado por allí cinco tortugas, las principales usuarias de este centro de salud marino, pero cada dos o tres meses aparece un nuevo ejemplar accidentado, por lo que Bu estará solo poco tiempo.
Con la perspectiva de un invierno tranquilo, Valdés se centra en los cursos y talleres educativos que imparte en los centros de Primaria y Secundaria de la isla. Los estudiantes pueden elegir entre los cinco talleres que se ofertan, uno de los cuales se centra exclusivamente en las tortugas y seguro que el biólogo tendrá muchas anécdotas que contar de Bu y Enriqueta. Además pueden asistir a los cursos de desarrollo sostenible, contaminación marina, especies protegidas o especies raras. Este último es un taller nuevo en el que el biólogo lleva a las aulas algunos ejemplares de animales pocos frecuentes pero que se encuentran en aguas pitiusas.