IBIZA | A. F. F.
La sala de lo Penal número 2 de Ibiza dejó ayer visto para sentencia el caso del empresario que presuntamente contrató de manera irregular a un ciudadano argentino que sufrió un accidente en el trabajo que le incapacitó parcialmente un brazo. El empresario, que asegura que responsabilizó a su padre de la contratación, se enfrenta a una petición del fiscal de tres años de cárcel y multa de 9.900 euros.
La acusación particular que representa al trabajador pide, además, una indemnización de 28.200 euros por las secuelas que le han quedado a raíz de aquel accidente, ya que aseguran que no puede levantar más de cinco kilos de peso con el brazo dañado. La vista se inició el pasado 30 de septiembre, pero entonces se tuvo que interrumpir por la incomparecencia de un testigo de cargo, que declaró finalmente ayer a través de videoconferencia. Se trataba de un ex empleado de la empresa de distribución de pollos que aseguró que los operarios de la nave en la que ocurrió el accidente trabajaban indistintamente para la sociedad de la que es titular el encausado como para otra que es de su padre.
La defensa del empresario asegura que las plantillas de cada empresa no trabajaban juntas. La Fiscalía sostiene que el encausado también es apoderado de la sociedad de su padre y la acusación particular recordó que este empresario ya ha sido sancionado con 7.000 euros por esta contratación irregular.