SANTA EULÀRIA | A. F. F.
La playa de Santa Eulària fue el escenario ayer de un simulacro de naufragio con heridos en el que intervinieron más de medio centenar de efectivos y varios vehículos de la Guardia Civil, Protección Civil, Policía Local, Club Náutico de Santa Eulària y las brigadas municipales de obras, además de los técnicos de coordinación de playas del municipio. Juntos trabajaron para controlar el vertido de carburantes provocado por una brecha abierta en el casco y para salvar la vida de las personas en riesgo a bordo.
En una hora y media lograron cercar la mancha de chapapote generada por el pecio –aunque se dispone de 800 metros de las auténticas para cerrar la bahía, ayer se emplearon boyas–, no pudieron evitar que parte del combustible afectara a las rocas del paseo marítimo. Para más realismo, un cormorán figuró como afectado por el chapapote. Como sucedió con el ´Don Pedro´, un operario confundió su negro plumaje con el que dejaría el petróleo.
A las 10 de la mañana, una embarcación lanza dos bengalas frente a la bocana del puerto deportivo de Santa Eulària en demanda de auxilio. Media hora más tarde, del Club Náutico surgen varias neumáticas cuyos tripulantes suben a bordo y hacen un primer examen de situación: Parece que la embarcación pierde combustible y hay un marino herido a bordo. Dan la alarma a tierra y se activan los protocolos para rescatar al herido y contener el riesgo ambiental. En circunstancias reales, sería el 112 quien organizaría el operativo, aunque ayer se ocupó de esta misión el departamento de coordinación de playas de Santa Eulària.
Su responsable, Antonia Picó, valoró la prueba como «excelente», ya que se respondió en tiempo a la emergencia. Picó explicó que la playa de Santa Eulària es la primera certificada con la ISO-9001, que obliga a realizar anualmente este tipo de simulacros.