SANT ANTONI | R. S. V.
Magdalena es una mallorquina residente en Alicante. Confiesa que a pesar de sus orígenes baleares no conocía Ibiza: «Había estado muchas veces de pasada, sin bajar del barco». Éste es su cuarto viaje con el Imserso. Ella y su esposo, Francisco, ya han estado en Peñíscola, Roquetas de Mar y en Maó (dos veces). Menorca es su destino favorito.
Están satisfechos con el trato que han recibido en el hotel (se alojan en Es Pla, de Sant Antoni) y alaban el servicio de limpieza, pero en sus primeros cuatro días en las Pitiusas todavía no han logrado probar un plato típico de la gastronomía local. Son los inconvenientes del bufet libre. Su última excursión, por el momento, la han realizado a Formentera. «Allí hemos tomado una sopa cubierta de menudillos y después pollo al horno. Nos han hablado del arroz de matanzas, pero aún no lo hemos probado», explican haciendo notar la similitud de algunos guisos con los propios de Mallorca.
Este matrimonio también ha preferido aventurarse en solitario, al menos para conocer Dalt Vila. «Hemos ido con el autobús, que está muy bien, y nos ha parecido un sitio muy pintoresco», apunta Magdalena con vivacidad. No les importaría volver a Ibiza, pero para su próxima escapada escogerán otros de los 40 destinos que el Imserso ofrece en sus programas, por aquello de seguir conociendo mundo.