Son raros
La conferenciante señaló que mucha gente piensa que los niños superdotados son raros y que incluso pueden desarrollar trastornos mentales, algo que calificó de puro mito.
Escuela aburrida
Arroyo señaló que la escuela puede resultar aburrida para estos chavales porque tienen la sensación de que se repiten las cosas una y otra vez. Este ritmo lento hace que se desmotiven y que baje su rendimiento.
Sin hábitos de estudio
La mayoría de los niños con altas capacidades no necesita sentarse a estudiar para aprobar. Esta falta de hábitos de estudio puede derivar en un problema cuando, en el futuro, su capacidad no sea suficiente para alcanzar los conocimientos necesarios.
Baja autoestima
No detectar las altas capacidades en un niño que las tiene puede ocasionar confusión entre los profesores, la familia y el propio niño. Éste baja el rendimiento escolar porque no le interesa lo que se enseña en clase y eso puede derivar en fracaso escolar además de en una baja autoestima del estudiante.
Diferentes de sus amigos
La psicóloga señaló que estos niños, en contra de lo que se puede creer, tienen habilidades sociales y son capaces de relacionarse con los demás con toda normalidad. Los problemas a la hora de hacer amigos surgen de los intereses, que no suelen ser los mismos que los de los otros chicos de su edad. Sin embargo, Arroyo indicó que esta diferencia, que se nota mucho cuando son pequeños, disminuye a medida que entran en la adolescencia.
Los hermanos olvidados
«Los grandes olvidados», así se refirió Susana Arroyo a los hermanos de los niños con altas capacidades, ya que los padres suelen centrar su atención en el hijo superdotado. La psicóloga explicó que cuando éste es el mayor no suele haber grandes conflictos, pero cuando se trata del pequeño esto puede derivar en una gran frustración del hermano mayor. Para evitarlo, animó a las familias a buscar maneras fuera del ámbito intelectual y creativo en el que los hermanos mayores del niño con altas capacidades recuperen su estatus de primogénitos.