IBIZA | E. RODRÍGUEZ
El presidente del Consell, Xico Tarrés, avisó ayer de que en el caso de que la institución se vea obligada a rebajar su presupuesto en un siete por ciento, por ejemplo, «no será un drama». «Durante un tiempo hemos tenido unos ingresos que nos han permitido hacer cosas extras que ahora no haremos», dijo el presidente, que destacó que una de las prioridades del próximo presupuesto será el campus universitario de sa Coma. El Consell calcula que en el primer año se deberá invertir entre 1,5 y dos millones de euros para la reforma de los pabellones donde se instalará la nueva sede universitaria.
Sobre la posibilidad de que en el próximo curso los estudiantes de la UIB se puedan trasladar ya a sa Coma, tal como dijo en un primer momento, el presidente indicó que él sabe cuando «exagera» y que, en este caso, «si no es una realidad en un año, lo será en año y medio». En este sentido, Tarrés explicó que a veces dice las cosas con la idea de que los técnicos «se pongan las pilas y se marquen un objetivo». «Si digo que debe estar listo en seis meses, seguro que lo estará en nueve», añadió.
Tarrés dijo que la idea que maneja el Consell es la de no aumentar más la deuda de la institución para subir las partidas de los próximos presupuestos, aunque dijo que si se precisa para «prestar servicios a las personas con necesidades más importantes» se recurrirá a ello dentro de los límites posibles. Destacó una vez más que en los próximos meses, pese a que se va a vivir un invierno «muy duro», se van a poner en marcha una serie de obras en Ibiza por valor de 600 millones de euros. «Nunca en la historia se había invertido tanto en la isla en obra real», dijo Tarrés, que señaló que confía en que este empuje a la economía permita que la subida del paro «sea menor que en otros lugares».
Tarrés explicó que todavía no se ha decidido si este año se va a incluir en los presupuestos una partida específica como fondo de contingencia de un millón de euros (este año se ha utilizado para dar trabajo a 60 personas durante seis meses) para cubrir los servicios más perentorios de las personas más necesitadas. El presidente señaló, no obstante, que no se va a renunciar a estos recursos, aunque quizá no se creará una partida tan concreta como se ha hecho este año. «En 2008 íbamos muy despistados con lo que podía pasar. Este año, en cambio, sabemos más donde podemos encontrar el problema», dijo sin concretar más.
El presidente insistió en que el recorte de los presupuestos del Govern no afecta a los ingresos que recibirá el Consell, aunque puede influir en la firma de convenios con determinadas conselleries que han sufrido un recorte de entre el cuatro y el cinco por ciento. Por su parte, la consellera de Asuntos Sociales, Patricia Abascal, dijo que la rebaja de las cuentas no puede condicionar la aplicación de la Ley de la Dependencia, ya que es «un derecho de los ciudadanos al igual que lo es el de la educación y la sanidad». «Estas necesidades se deben cubrir», dijo.