IBIZA | RAQUEL SÁNCHEZ
«Dejar de pensar en nuevas carreteras» es lo que aconseja a Ibiza Pau Noy, ingeniero industrial y coordinador de la Federació de Mobilitat Sostenible i Segura.
Este experto recordó en el Club Diario que España tiene la red viaria más extensa de Europa, que cuenta con «más carreteras que Alemania y casi tantas como Estados Unidos con la quinta parte de población». Noy defiende que en una zona con la movilidad limitada por el mar se hace especialmente necesario un plan director, herramienta en la que todavía están trabajando las instituciones. El ingeniero es partidario de crear un portal de movilidad que permita la creación de servicios como el coche compartido y animó también a optar por desplazarse en bicicleta. Sin embargo, advirtió de lo extraordinariamente contaminante que resulta el transporte aéreo y propuso una solución sorprendente, el tranvía, para transportar a los turistas que llegan a la isla desde el aeropuerto hasta el centro. Explicó que un tranvía «cambia el aire de las calles y ayuda a favorecer el cambio de modelo» y calculó que este vehículo en ese trayecto podría llevar 2.000 pasajeros por día y kilómetro, «una cifra muy aceptable».
Como medidas generales para lograr una movilidad sostenible señaló la necesidad de optar por un urbanismo responsable y concentrado que favorezca los desplazamientos a pie; la racionalización de los vehículos privados mediante el sistema de coche compartido y la promoción de la ecomovilidad fomentando el transporte público, en bicicleta o vehículos eléctricos.
El conseller de Movilidad de Ibiza, Albert Prats, y el concejal de Medio Ambiente de Vila, Joan Rubio, asistieron a esta charla organizada por el Consell y el Ayuntamiento.
Antes de la conferencia de Noy, el personal de las empresas Elektracar y Circutor mostró el proceso de carga de un ciclomotor eléctrico y explicó las ventajas de este tipo de vehículos. Disponen de una autonomía de entre 80 y 120 kilómetros tras cada recarga, en la que pueden influir factores como la temperatura ambiental, de modo que rinden más en verano gracias al calor. El tiempo de carga va de cinco a ocho horas y existen dos modalidades: la lenta es la más aconsejable y se realiza en casa mientras el vehículo está estacionado (normalmente de noche); para una situación de apuro existe una modalidad rápida que permite la recarga en sólo 30 minutos.
Existen diferentes sistemas de recarga, de manera que estas pueden hacerse en casa, en un aparcamiento público o en la vía pública. Ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Sabadell ya han implantado la infraestructura necesaria para facilitar la circulación a los propietarios de vehículos eléctricos. Este tipo de coches siguen siendo más caros que los convencionales, aunque existen algunas ayudas para su adquisición.
Cargar un coche durante toda la noche cuesta 1,5 euros de consumo eléctrico. Una moto, sólo céntimos.