IBIZA | N. G. G.
La representante de la Fiscalía y el letrado de la acusación particular solicitaron ayer 106.000 y 220.000 euros, respectivamente, en concepto de indemnización para un motorista que fue víctima de un accidente de tráfico en el año 2005 y que, debido a ello, sufre lesiones que le han incapacitado para realizar parte de su trabajo profesional. Asimismo, pidieron dos años de prisión y tres de retirada del carné para el conductor presuntamente causante del siniestro, que dio positivo en alcoholemia con tasas de 0,91 y 0,87 miligramos por litro de aire espirado.
Los hechos, juzgados ayer en la sala de lo Penal número 1 de Ibiza, ocurrieron sobre las 11,25 horas del 23 de julio de 2005. Al parecer, el acusado, N. B., conducía un turismo Seat Alhambra –que había alquilado un compañero de profesión que también viajaba con él– por la carretera de ses Salines en sentido a Ibiza. Tras adelantar a otro coche, N. B. se dispuso a pasar a la motocicleta conducida por la víctima.
Según N. B., pasó «muy cerca» del vehículo pero no lo golpeó, mientras que el denunciante aseguró que se le «echó encima», le pegó con el retrovisor y, como consecuencia, salió «disparado» y cayó al suelo. «Se metió encima de mí; no controló bien el vehículo», relató ayer la víctima.
Entonces, N. B. continuó la marcha, según explicó él mismo con intención de dar la vuelta en una rotonda situada a más de un kilómetro de distancia, y después regresó al lugar pasados entre «dos o tres» o «cinco o seis minutos», de acuerdo con las distintas versiones aportadas. Según la víctima, al regresar al lugar, el amigo del conductor le propuso darle dinero si no llamaba a la Policía, pero no accedió.
Cuando los agentes de la Guardia Civil de Tráfico se personaron, el herido ya había sido trasladado al hospital Can Misses y quedaban allí los ocupantes del turismo implicado y algunos testigos. Según los guardias civiles, N. B. presentaba síntomas de embriaguez y, al realizar la prueba de alcoholemia, ésta dio positivo. Sin embargo, el procesado aseguró que no había bebido nada desde la noche anterior, cuando consumió «diez cervezas y uno o dos vodkas».
Como consecuencia del accidente, la víctima sufrió rotura de la escápula, de varias costillas y de una clavícula, así como el desgarro de diversos tendones, entre otras heridas. La más grave fue la lesión del hombro, que le quitó la movilidad del brazo y la mano. Tras once meses de intensa y dura rehabilitación, ha recuperado parte del movimiento si bien nunca más podrá desempeñar su trabajo de revisión y reparación de mástiles de embarcaciones, que compaginaba con la administración de una empresa de material náutico.
La defensa de N. B. pidió su condena sólo por una falta de imprudencia ya que, a su juicio, el siniestro se debió «a un error de conducción». Este letrado y el representante de la aseguradora expresaron y argumentaron también su disconformidad con las cuantías económicas pedidas por la acusación particular.