IBIZA | MARTA TORRES
Hasta los hombres que asistieron a la celebración organizada con motivo del Día Mundial de la lucha contra el Cáncer de Mama se habían esforzado en encontrar la camisa más rosa que tenían en sus armarios para cumplir con el dress code marcado por la asociación. Por si alguno se había despistado con el color, varias voluntarias colocaban el lazo rosa, símbolo de esta causa, a todos los que cruzaban la puerta. Más de mil personas (entre las que no se vio a ningún político) se reunieron en la discoteca para apoyar a la delegación en Ibiza de la AECC.
Las voluntarias, además de colocar lazos rosas, se afanaban en vender números para la rifa y las camisetas realizadas especialmente para este día. «Las del año pasado eran monas, pero las de este año son una pasada», comentaba una de las afectadas mirando alternativamente la camiseta rosa con lentejuelas fucsia que llevaba puesta y las de varios colores y formas con el lazo de pequeños brillantes que esperaban compradores en una mesa junto a la puerta.
«Mira cómo está el tupper», comentaba contenta una de las voluntarias agitando una fiambrera llena de billetes. Y no era la única. Varias mujeres recorrían la sala vendiendo números para la rifa cargadas con esta singular hucha. «Avísanos cuando comencéis», le pedían algunos de los invitados al maestro de ceremonias, el payaso Cachirulo (que sustituyó su nariz y traje de colores por un vaquero y una camiseta rosa). Nadie quería quedarse sin su posible premio.
El mago Dantés Júnior y los bailarines de Passion Dance fueron, durante cerca de una hora, los dueños de la pista de baile. Después, pocos pudieron resistirse a la música que salía de la cabina del discjockey. Afectadas, médicos, abuelas, nietos… Todos se desmelenaron en la sala que, ya cerca de las dos de la madrugada, estaba bastante llena teniendo en cuenta la temporada del año y la temprana hora. Sólo dejaron de bailar cuando los golpes en el micrófono anunciaron que comenzaba el sorteo. Entonces lo único que se movía eran ojos y manos buscando el número premiado entre las papeletas de colores. Los más afortunados ganaron noches de hotel, viajes, sesiones de spa, camisas, bolsos, licores… Y todo por sumarse a la lucha contra el cáncer de mama.