IBIZA | ALBERTO FERRER
La situación es muy similar en todos los ayuntamientos de Ibiza: En Sant Antoni el periodo de recaudación voluntaria se ha saldado con un descenso generalizado del 8 por ciento; en Santa Eulària la caída se estima que será algo menor, aunque no pueden concretar la cifra porque hace tan sólo dos días que finalizó la última prórroga del periodo voluntario; en Sant Josep se podrán abonar los tributos y tasas municipales hasta mediados de noviembre, aunque el consistorio asegura que no se está notando una menor afluencia de contribuyentes; en Sant Joan todavía no se ha iniciado el periodo de cobro de impuestos, mientras que en Vila, donde finalizó a finales de agosto, no facilitan información del estado de sus cuentas a pesar de los reiterados intentos de esta redacción.
El mismo panorama se presenta al mirar las aportaciones previstas desde otras administraciones. La concejal de Hacienda de Santa Eulària, Carmen Ferrer, explica que entre las instituciones locales se está especulando con una caída de las transferencias desde el Estado de alrededor del 10 por ciento, «lo que tendría una fuerte repercusión en las arcas municipales». Se trata de rumores más que de certezas, igual que en Sant Josep confían en que el incremento de ayudas que no se produjo este año llegue en 2010.
Menos PIOS
Otra vía de financiación para la inversión directa de los ayuntamientos son los Planes Insulares de Obras y Servicios (PIOS), que el año pasado sufrieron un recorte que cogió desprevenidos a los ayuntamientos. «Este año hemos presentado proyectos por un valor de un millón de euros, una cantidad mucho menor que otros años», explica Joan Pantaleoni, responsable de las cuentas de Sant Antoni.
Y es que los PIOS implican un desembolso de los ayuntamientos, ya que el Consell sólo subvenciona parcialmente las actuaciones que se le presentan. En Santa Eulària dicen que «en tiempos de alegrías económicas se puede ser más ambiciosos», aunque con la coyuntura actual se impone el realismo también en este capítulo. Ferrer asegura que en un territorio de núcleos dispersos, como el de su término, además, tratan de dar prioridad a determinadas inversiones en cada parroquia.
La concejal de Hacienda en Sant Josep, Paquita Ribas, insiste en que el año pasado el recorte imprevisto de los PIOS afectó a sus presupuestos, porque incluyeron en ellos lo que tenían previsto financiar con estas ayudas. «Al estar en las cuentas implican una obligación de ejecutarlas para el Ayuntamiento», aunque la dotación del programa sea más magra. Este año, apunta, están sobre aviso de que se mantendrá ese recorte e incluso ha habido encuentros con el Consell para concretar cómo les afecta.
Proyectos plurianuales
Ferrer añade que se ha logrado que también se puedan presentar proyectos plurianuales a estas ayudas, con lo que aumenta la envergadura de las actuaciones que se pueden beneficiar de la subvención del Consell y, también, se facilita la justificación del gasto a las administraciones locales.
Con todo, los ayuntamientos inician estos días la elaboración de sus presupuestos para el 2010, en los que se mantienen las mismas prioridades que el año pasado: todos coinciden en que se debe mantener el gasto social, por una parte, y apoyar la actividad económica de sus municipios, por la otra.
Las inversiones podrían contribuir a dinamizar la construcción en la isla, pero son también la única parte flexible en la ecuación. Si se considera prioritario mantener el gasto corriente –personal, mantenimiento, pero también ayudas sociales–, «sólo se puede recortar del capítulo de inversiones», concluye Ribas, que considera bastante seguro el recurso a la tijera, aunque añade que aún es pronto para saber cuánto se recorta.
Pantaleoni prefiere hablar de «prudencia» a la hora de redactar sus presupuestos del año que viene, en el que se deben mantener gastos que no admiten recorte, como «la limpieza municipal, la recogida de residuos o el gasto social». Por su parte, Ferrer habla de «inversiones muy priorizadas» en tiempos de estrechez económica.
La concejal de Santa Eulària apunta también otra línea para dinamizar la magra actividad económica local: la apuesta por la formación que ha iniciado el Consistorio, comprometido en la búsqueda de nuevos yacimientos de empleo.