IBIZA | A. F. F.
El Ayuntamiento de Vila considera que los 63 taxis temporales que han operado este verano han dado el servicio adecuado a la isla, por lo que el concejal de Movilidad, Joan Rubio, considera que, de cara al próximo año, «no está justificado ampliar su número. En todo caso se debería mantener o reducir», comenta, en el caso de que se decida repetir esta medida el año que viene. Rubio recuerda, además, que la ciudad dispone de seis licencias permanentes más desde este año.
El concejal hizo esta valoración tras la reunión de la Mesa del Taxi de la ciudad, celebrada hace unos días, y la trasladará al Consell en el encuentro que ha convocado la máxima institución para el próximo martes. «No creo que dé tiempo a aprobar la ley del taxi en el Parlament», sostiene Rubio, por lo que considera que se tendrá que recurrir a un nuevo plan de liciencias temporales de otros dos años.
El presidente de los autónomos de Vila, Vicent Prats, dentro del rechazo de la patronal a esta medida, coincide en que «no se debería superar» el número de licencias temporales de este año, incluso considera que se debería acortar su duración al mes de agosto: «El resto del tiempo los temporales están haciendo cola en la parada como el resto», asegura Prats, que considera que la necesidad de temporales se reduce a algunas horas de la noche durante el invierno.
De fondo, la patronal mantiene sus críticas a la intervención del Consell, porque consideran que debería ser cada municipio el que establezca la cifra de taxis que necesita.
La máxima institución alumbró el plan de mejora del transporte terrestre con la idea de autorizar 136 taxis en toda la isla, aunque la oposición de los ayuntamientos gobernados por el PP obligó a reducir la cifra hasta los 63 que finalmente empezaron a operar en Vila y Sant Josep.
A pesar de las objeciones a las licencias temporales, la patronal admite que no ha habido una reducción de sus ingresos este verano: «Ha sido una buena temporada», decía Prats. Y es que la menor afluencia de turistas a la isla ha acarreado una menor presencia de coches de alquiler y esto ha redundado en una mejora de la circulación en Vila. Por eso, cada taxi ha podido salir y volver a entrar en la ciudad sin las congestiones de otras temporadas. Las colas en la parada de Bartomeu Rosselló han sido menores que otros años, aunque Prats reconoce que se han producido de manera habitual durante agosto «pero sólo durante la noche».
El presidente de la patronal añade que desde mediados de septiembre y tras el cierre de las discotecas de la isla «el trabajo ha bajado terriblemente», por lo que solicitaron al Consistorio que adelantara al pasado 1 de octubre –dos semanas antes de lo habitual– la entrada en vigor del horario de invierno, con turnos de descanso rotatorio para la flota. «De un día para otro se ha reducido la flota en más de 70 coches –la suma del último turno de licencias temporales que pararon a final de septiembre y los 42 coches que libran cada día–, pero no tenía más sentido alargar la situación», explicó.
En la mesa del taxi de Vila se analizó también la implantación del GPS, una cuestión que Rubio considera que deben acordar los autónomos. «El Ayuntamiento quiere que dispongan de este equipo, pero el colectivo debe decantarse por la mejor opción de las disponibles». El consistorio, añadió, intevendrá «en caso de que no exista consenso».
Verano positivo para el taxi
Los taxistas aseguran que a pesar del descenso de visitantes, la temporada ha sido buena para este colectivo, ya que la menor afluencia de turistas ha redundado en una mejor circulación en Vila