Para todo se necesita agua. Todo lo que fabrican los humanos requiere agua. Mucha agua. Un ordenador, por ejemplo, consume, antes de salir de la cadena de montaje, 1.500 litros. En algunos países, en cambio, cada ocho segundos muere un niño por falta de agua o por beberla contaminada.
Con estos y otros muchos datos y contrastes dando vueltas en sus cabezas salieron la noche del viernes del Club Diario las cerca de cien personas que acudieron al coloquio ´Una gota de agua en el espacio. La aventura de Guy Laliberté´. Tampoco podrán olvidar fácilmente la imagen de Laliberté (creador del Circo del Sol y amante de la isla, donde tiene una casa) flotando en la ingravidez de la estación espacial con su nariz de payaso, que vieron en el vídeo sobre el viaje espacial que el canadiense acaba de concluir.
Laliberté emuló a los astronautas para concienciar sobre la necesidad de un consumo responsable del agua y dar a conocer su proyecto One Drop (Una Gota). Mientras él veía la Tierra desde el espacio, a ras de suelo en el Planeta Azul artistas, científicos y políticos bailaban, cantaban, recitaban y conectaban en directo con Laliberté. «Al mirar hacia abajo veo negro, estrellas y vacío», aseguraba en el vídeo. A algunos de los asistentes al Club Diario les supo a poco, de manera que se llevaron a casa el dvd con la película completa.
Carlos López, experto en Misiones de la Agencia Espacial Europea, destacó la importancia de los programas sobre el agua que se siguen desde el espacio. «¿Por qué nos vamos al espacio? Porque desde allí tenemos una visión global. Un único satélite es capaz, en tres días, de tomar datos de todos los puntos de medida del planeta», explicó antes de presentar las dos iniciativas más inmediatas: SMOS y Cryosat.
Predecir inundaciones
A la primera, que se pondrá en marcha el 2 de noviembre, «también se la conoce como la misión del agua» y se centra en la humedad del suelo y la salinidad del mar y pretende «establecer modelos meteorológicos precisos que permitirán predecir, por ejemplo, inundaciones». Cryosat, «la misión del hielo», comenzará en febrero y medirá el grosor de los casquetes polares y analizará la evolusión de los glaciares, explicó López. «El hielo se derrite y eso es agua que se está perdiendo», insistió el científico mientras a su espalda se proyectaban imágenes de desiertos, mares y valles. «Pasar de un paisaje a otro es muy fácil», concluyó el experto.
«Tener agua o no tenerla es ser rico o ser pobre. Parte del mundo rico gastamos más agua de la que nos corresponde», afirmó el biólogo Joan Carles Palerm, que aseguró que el consumo por persona y día en Balears es de 350 litros. «Parece mucho, pero no es tan difícil llegar a esta cantidad. Una ducha, por ejemplo, son unos 150 litros, y si agotas el agua caliente, casi 400 litros. No son los 600 litros de Estados Unidos, pero son muchos», comentó antes de enunciar las maneras que existen de controlar este gasto: poner filtros en los grifos, elegir electrodomésticos de mínimo consumo o, y aquí se dirigió especialmente a los adolescentes, no poner a lavar ropa limpia por la pereza de doblarla y guardarla.
Además, explicó cómo el reciclaje, además de energía, ahorra agua. «Para elaborar mil kilos de papel reciclado se necesitan 3.200 litros de agua. Para la misma cantidad de papel normal, 420.000 litros», ejemplificó el biólogo, que afirmó: «Los humanos no podemos hacer nada sin agua. Y no podemos tocar el agua sin contaminarla».
Las webs
Toda la información sobre el proyecto One Drop de Guy Laliberté puede encontrarse en la web www.onedrop.org mientras que la de la agencia espacial europea está en su página www.esa.int.