IBIZA | A. P.
Doce niños y adolescentes de ocho a 20 años y nueve adultos, más seis monitores y psicólogos de la Asociación de Padres y Familiares de Personas con Enfermedades Mentales (Apfem) disfrutan desde el viernes de un fin de semana de ocio y respiro en el hotel Fiesta Club Palm Beach, invitados por la Fundación Matutes.
«Nos lo pasamos fenomenal en el hotel y todos disfrutamos de sus instalaciones, y participamos de las animaciones del propio hotel. Hay algunos chicos que incluso se han animado a bañarse en la piscina. Este respiro es muy apreciado para los familiares sobre todo porque no hay que pensar en hacer nada durante tres días», explicó la psicóloga Karina Peraza.
El fin de semana de vacaciones es importante por varias razones: además de que niños, jóvenes y adultos con enfermedades mentales se integran en un entorno distinto del habitual, «practican una integración entre ellos mismos, ya que durante todo el año realizan talleres distintos y no suelen encontrarse», recalca la psicóloga.
Los chicos desarrollaron ayer por la tarde un taller de juegos musicales en un ala del salón del hotel. En él los integrantes de Apfem pudieron mostrar a los clientes interesados en la actividad una serie de técnicas musicales con instrumentos simples como campanas, maracas, guitarras, tambores, y tubos armónicos de distinto tipo. «Se divierten mucho con estos juegos», subraya Peraza.
Algunas de las madres de niños con enfermedades mentales trabajan en la hostelería durante el verano y ahora ven el hotel desde el punto de vista del cliente, aspecto que es valorado por los familiares.
Para después de la cena, el hotel tenía prevista una escenificación teatral de la historia de Drácula, organizada por los animadores para todos los clientes alojados, la mayoría, británicos y para el grupo de Apfem.
Por la mañana los chicos practicaron ayer distintas actividades deportivas y de gimnasia y ayer cantaron en un Karaoke.