IBIZA | M. T.
—¿Para cuándo se espera la recuperación de la actividad constructora en Ibiza?
—Deberemos dejar pasar todavía todo el próximo año. Puede que a finales de 2010 pueda ya vislumbrarse la luz y comience una tenue recuperación del conjunto del sector, pero habrá que esperar a 2011 hasta ver si hay proyectos que permitan animar la actividad constructora, ya que si no se visan nuevos proyectos, pocas obras podrán comenzarse y las previsiones son algo ambiguas por ahora.
—¿Cree realmente que la obra pública permitirá reactivar el trabajo de las empresas locales?
—Confiamos en que las obras públicas previstas puedan ayudar a todas las empresas locales, pero hay que advertir de que si el turismo va mal, todo va mal, ya que la construcción sólo supone el 16% del total de la economía pitiusa, más o menos. Todo es una cadena y si la temporada comienza con un turismo flojo, los empresarios, del sector no renuevan, no amplian o no reforman sus establecimientos ni del hospedaje ni de la restauración y, como consecuencia, no dan trabajo a las empresas constructoras.
—¿En qué nivel de morosidad se encuentra el sector pitiuso de la construcción?
—Pues realmente se encuentra en un nivel bastante bajo, ya que los trabajos se llegan a cobrar afortunadamente, aunque en algunos casos se den considerables retrasos. En este aspecto, la morosidad no es preocupante, al menos por ahora, ya que las empresas locales suelen trabajar más con los pies en el suelo y no tanto como hacen las de fuera, que son muy agresivas en la inversión y no temen pagar grandes cantidades por terrenos susceptibles de promociones inmobiliarias. Esto nos ha permitido tener menos morosidad que en cualquier otro punto de Balears, lo que es una cosa muy importante para mantener a flote las empresas. Está claro que hay empresarios locales que lo pasan muy mal, pero hablo en general y como promedio. Se ha trabajado aquí con más sentido común, sin arriesgar tanto y posiblemente se han utilizado más los fondos propios sin solicitar demasiados créditos.